Los chinos dicen que "en el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou", así que no podía perderme esas dos excursiones.
A Suzhou se llega fácilmente en tren de alta velocidad: 30 minutos y poco más de 4 euros. En la estación cogí un taxi para ir al centro, enseñé al conductor en mi guía el nombre en chino del primer lugar a visitar. Fue como montarse en la montaña rusa por las emociones que genera la conducción china, pero mucho más barato que ir a la feria ¡1 euro!.
Suzhou es famoso por sus jardines, algunos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad. Primero visité el Jardín del administrador humilde (los orientales y sus nombres), al final del día visité el Jardín de retiro. Os dejo una foto del primero:
Suzhou también es conocida como la "Venecia de Oriente" por sus canales. Es increíble, por cierto, la cantidad de ciudades que se conocen como Venecia, hasta un barrio de Zaragoza por donde pasa el Canal Imperial de Aragón.
Por el camino vi una ciudad bonita de casas bajas protegidas para que no sean reemplazadas por rascacielos, con algún templo, alguna pagoda... A las 5 de la tarde anocheció y llegó la hora de volver a la estación. Me fue imposible encontrar un taxi, así que tuve que ir andando: según Google Maps fueron 6 kilómetros (después de estar todo el día andando). Y es que en China, las ciudades "pequeñas" como Suzhou tienen más de 6 millones de personas...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario