A petición del público, voy a escribir una pequeña reseña de nuestro viaje a Kenia y Tanzania el pasado diciembre. Todo se puede resumir en un vídeo que creo que todos los lectores habrán visto ya:
Como generalidades, decir que nos encantó, que para tranquilidad de nuestras familias lo hicimos a través de una agencia de viajes y no terminamos del todo contentos y que nos salió muy muy caro, así que recomiendo estudiarlo hacerlo más a lo independiente porque no nos pareció inseguro.
El viaje comenzó en Nairobi (Kenia), donde volamos vía Doha (Catar). Nuestra intención era visitar Tanzania y pasar por Kenia fue simplemente por dinero: debido a la diferencia de precio de los vuelos, en esa fecha concreta era mucho más barato volar a Nairobi, incluyendo el hotel y el traslado posterior a Tanzania, y de paso visitábamos un país más.
Llegamos alrededor de las 6 de la mañana al aeropuerto de Nairobi, donde debían recogernos para trasladarnos al hotel. El vehículo era un 4x4 con posibilidad de levantar el techo durante los safaris. Me hacía ilusión ver un cartel con mi nombre, pero no fue así porque no había nadie esperando. Tras una media hora de espera llamamos a la agencia local por teléfono a preguntar qué pasaba y nos dijeron que había tráfico. Al final se retrasaron casi 2 horas y después nos enteramos de que en esa carretera hay tráfico siempre, de modo que ya podían haberlo previsto. Antes de eso, en el control de inmigración me dijeron al examinar mi pasaporte que me parecía a Fàbregas. No sé si para ellos todos los españoles somos iguales o si era por hacerse el simpático.
En Nairobi habíamos contratado una excursión aparte, "visita panorámica" a la ciudad. No sabíamos que cuando se usa ese nombre de panorámica significa "desde el autobús", prácticamente sin pisar la calle, lo que no me gustó nada. De todos modos la ciudad no tiene mucho que ver, vimos el museo nacional para conocer algo de la historia y cultura keniatas, y algunos edificios emblemáticos del centro, pero vamos, nadie debería viajar a Kenia por visitar su capital.
Todos los viajes organizados que he visto a Nairobi incluyen una cena en el restaurante Carnivore. Hace años allí se podía comer carne exótica, de los muchos animales salvajes que hay en el país. Ahora está prohibido, pero el sitio sigue siendo popular aunque lo único extraño que se puede comer es cocodrilo y avestruz (asada y en albóndigas).
Al día siguiente salimos para Tanzania, donde visitaríamos varios parques nacionales del norte del país: Tarangire, Serengeti y Ngorongoro. En el largo trayecto hicimos una parada técnica, pero en África no vimos áreas de servicio estilo Almuradiel, sino que paramos en una tienda de souvenirs para turistas con baño y donde la gente local se reune para charlar como si fuera el bar del pueblo. Compramos unos regalos para el salón tras un duro regateo para fijar el precio y al final terminó preguntándome cuánto había pagado por mi mujer (en su caso, había sido un importante número de vacas).
Ya en Tanzania conocimos al que sería nuestro guía en Tanzania continental: Ringo. Hablaba español perfectamente y conocía todos los chascarrillos como cuando dijo que ahora se tomaba él un kalimotxo. De hecho, decía que hablaba tan bien porque era de San Sebastián; ya le aclaramos que los que nacen donde les da la gana son los de Bilbao.
En África pueden verse multitud de animales, pero el objetivo de los turistas es ver "los 5 grandes": búfalo, elefante, león, leopardo y rinoceronte blanco, en orden creciente de dificultad. Nosotros lo conseguimos, aunque no fue fácil, como os contaré más adelante. Además de ver los animales, pueden verse en directo escenas de documental como leones comiendo su presa con los buitres esperando que se marchen para continuar, peleas de leones macho por la hembra, leones copulando, felinos estirándose como si fueran gatitos, guepardos esprintando tras una gacela que consiguió escapar...
El primer parque que visitamos fue el de Tarangire. Todos los viajes que he visto visitan los otros dos parques y alternan entre Tarangire y Lago Manyara, donde hay menos plazas hoteleras y no cabe tanta gente. Yo quería haber ido al lago, pero por la fecha tuvimos que ir a Tarangire y fue todo un acierto, porque tiene unos paisajes preciosos con los típicos baobabs (los otros parques tienen menos vegetación, al estilo de lo que uno espera de la sabana africana) y la mayor concentración de elefantes.
Serengeti es el parque más famoso y donde pueden verse más animales, es tan grande que hay diversidad de paisajes (absolutos desiertos, paisajes de sabana, lagos para ver animales acuáticos...). Es muy famoso por la gran migración de ñúes y cebras a o desde el parque Masai Mara de Kenia, de modo que según la época del año es mejor visitar un país u otro.
Ngorongoro es el cráter un volcán de 18 km de diámetro y también es un lugar estupendo para ver animales, sobre todo al rinoceronte blanco, del que quedan pocos ejemplares por culpa de los cazadores furtivos que codician sus cuernos. Cuando los guías ven un animal interesante, avisan por radio a los demás guías incluso de la competencia, porque los turistas dan mejores propinas cuanto mayor sea el número de animales que vean. A nosotros nos avisaron por radio de que vieron un rinoceronte blanco y salimos a toda pastilla desde la otra punta del cráter para verlo, con una conducción que se los podría de corbata al mismísimo Luis Moya, con los carriles embarrados o inundados y el conductor saliéndose de la pista para evitar los obstáculos. Al final vimos al rinoceronte y valió la pena, pero vaya susto para los miedosos.
De camino a Ngorongoro visitamos la garganta de Olduvai, donde se supone que fue el nacimiento del hombre. Allí se han encontrado los restos más antiguos del hombre y según las teorías actuales desde allí fue emigrando hasta ocupar todo el planeta.
El alojamiento fue en lodges dentro de los parques nacionales. Son casi hoteles con alguna peculiaridad, como tener solamente 6 horas de agua caliente al día o la posibilidad de que los animales salvajes se acerquen a tu ventana; de hecho vimos un escorpión en nuestro felpudo y un mono "vivía" en el balcón de nuestro vecino de habitación desde que se le ocurrió echarle una galleta, cosa que por otra parte está prohibido. Nos dijeron que dejáramos cerradas las ventanas porque los monos entran y roban cosas.
Las comidas las teníamos incluidas, aunque a veces nos daban una caja picnic que nos comíamos durante el safari, porque se perdería muchísimo en tiempo en regresar al hotel y volver después a las zonas de mayor densidad de animales. En este tipo de viajes tienen la estúpida idea de no incluir las bebidas, teniendo que pagarse aparte, en diferentes monedas (chelines keniatas, chelines tanzas, dólares y euros, según el sitio). Ya podrían subir un poco el precio para incluir la primera bebida y ahorrar estas incomodidades.
En las camas ponen mosquitera porque en esas zonas las picaduras de mosquito son chungas y pueden transmitir enfermedades serias como la malaria, pero más bien se hace para tranquilidad de los turistas porque las mosquiteras suelen tener agujeros por donde cabría un mosquito. Nosotros no recibimos prácticamente ninguna picadura y no tuvimos problemas ni con las enfermedades ni con las pastillas profilácticas contra la malaria, que combinamos con un protector de estómago.
También vimos turistas inconscientes que salen fuera del vehículo, lo que también está prohibidísimo. La gente se sienta sobre el techo para hacer fotos a los leones que tiene delante sin pensar que un felino podría venir silenciosamente por la espalda y saltar sobre ellos. Como mínimo, te puede pasar lo que a una pareja de austriacos, que hacían un picnic al aire libre y una pareja de monos se coordinaba para quitarles la comida, cada uno atacando por un flanco.
La anécdota del viaje fue que vimos tres leonas dormitando en la cuneta y queríamos hacerles una foto. En esa posición, es difícil distinguir si son leonas o troncos, por lo que el guía intentó hacer ruidos para que se despertaran y las fotografías fueran mejores. Intentó dar portazos, pegar acelerones al coche e incluso rugir como algún animal que no pude identificar, pero todo sin éxito porque las leones deben estar acostumbradas a esos ruidos. En ese momento un servidor, que estaba resfriado como consecuencia del frío vallisoletano, estornudó y las tres levantaron súbitamente la cabeza y declararon la alerta roja.
Después del safari, nos fuimos unos días a la isla de Zanzíbar a pasar unos días de relax en la playa. Eso en teoría, porque como no somos muy playeros organizamos 3 excursiones para no aburrirnos bajo la sombrilla. Zanzíbar pertenece a Tanzania, aunque hay cierta autonomía, movimientos independentistas, etc. Una gran diferencia es que son mayoritariamente musulmanes. También aquí me preguntaron cuánto pagué por mi mujer, porque aquí pueden tener más de una y les preocupa especialmente el importe. Uno de los guías nos dijo que él pagó el equivante a 10 meses de sueldo de un maestro. Parece ser que es obligación del marido poner una casa a cada una de sus mujeres (separadas, para que no se peleen), y que es habitual que a la primera se le ponga una casa de cierta calidad y a las siguientes una casa de adobe baratita.
Zanzíbar fue un poco decepcionante porque las playas no eran tan paradisíacas como esperábamos, en la de nuestro hotel (en Nungwi) había cerca pescadores locales faenando y eso hacía que hubiera una enorme cantidad de algas y suciedad de todo tipo. El hotel (Hilton) tampoco nos gustó demasiado. Cuando éramos pobres y fuimos de viaje de estudios al todo incluido más barato de Punta Cana, estuvo muchísimo mejor. Tuvieron algún detalle bonito como poner pétalos sobre la cama, que por cierto todos los días los teníamos que quitar y ellos los volvían a poner. Sin embargo, las toallas y la mosquitera tenían agujeros, a veces no funcionaba el agua caliente, llamabas a recepción y no venía nadie a resolver el problema hasta la tercera queja... Para nosotros bien porque nos conformamos con poco, pero cualquiera medianamente acostumbrado a ciertos lujos le pondría la cruz.
Además, tenían una política extraña donde el "todo incluido" no incluye todo. Esto es lo habitual, pero es que aquí había muchas cosas no incluidas, como por ejemplo los batidos sin alcohol, en general para los niños había poca cosa. Además, cuando un cóctel estaba incluido te echaban licor de mala calidad, de una marca creo que llamada "King George" que hacen de todo: whisky, vodka, ron... Está guay eso de estar en la piscina, con una barra para pedir bebidas desde dentro y tomarse allí el cóctel, pero estaba tan malo que estuve a punto de tirar un Bloody Mary al agua con tal de no bebérmelo, y si no lo hice es porque me dio miedo que el agua se tiñera de color rojo y pensarán que me había meado encima y había reaccionado ese producto que todos sabemos que se echa en las piscinas para detectar la orina.
Hubo otro incidente aún peor. El hotel tenía su propia tienda de souvenirs y se me ocurrió comprar un sello de correos. El sello tenía marcado un precio (creo que 700 chelines) pero ellos lo cobraban más caro, a algo así como el doble. Al pagar, dijeron que no tenían cambio y se quedaron mi billete de 5000, diciendo que ya me darían el cambio. Después de preguntar varias veces por mi cambio en las horas siguientes decidí devolver el sello y que me dieran mi billete, pero entonces me dijeron que se habían gastado el billete. Al final conseguimos otros billetes para arreglarlo, pero me pareció indigno de un hotel serio.
La primera de las excursiones desde Zanzíbar fue a Stone Town, la capital de Zanzíbar. Es una ciudad donde son famosas (y Patrimonio de la Humanidad) las puertas de las casas. También está la casa natal de Freddie Mercury. Me esperaba más de la ciudad, pero es bonita y tiene interesantes monumentos y un bonito casco antiguo interesante de influencia árabe.
Desde allí cogimos un barquito a Changuu (Prison Island), que sí fue una total decepción. Tiene un edificio que en realidad nunca se usó como prisión y unas tortugas gigantes terrestres en cautividad, que nosotros pensábamos que estaban libres por la playa como en otros lugares. De todos modos, las tortugas son muy simpáticas y les encanta que las alimentes con espinacas y les acaricies el cuello.
La tercera excursión en la isla fue al Bosque de Jozani, famoso por unos monos autóctonos de cola roja muy simpáticos, así como por sus manglares. Aquí la anécdota fue que a la vuelta el chófer fue sin motivo aparente por una ruta diferente a la ida, por un auténtico camino de cabras, y yo estaba ya bastante nervioso hasta que enlazó con la carretera principal.
Para regresar de Zanzíbar a Tanzania continental fuimos en una avioneta solos con los dos pilotos. De hecho, nos saludaron como "lady and gentleman". Y en el aeropuerto de Dar Es Salaam comí algo que me sentó mal y que me produjo los males que afortunadamente no sufrí durante el viaje. Por ejemplo, vomité en el avión a Catar ya que mis náuseas se vieron agravadas por no poder reclinar el asiento al haberme tocado junto a la puerta de emergencia. Pero en fin, después de muchas horas llegamos a Granada para pasar la primera parte de la Navidad y muy contentos por la experiencia: os recomendamos al menos una vez en la vida hacer un safari africano.

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