Al final hubo que cambiar el viaje a Francia por otro de un día a Barcelona. Un viernes 6 de marzo vino al mundo un nieto, y un viernes 6 de marzo se fue una de las culpables indirectas de ello.
Había quedado en la estación de Sants con mi madre y mi hermano, que me traían de Granada el traje. Tardaron en llegar del aeropuerto a la estación 90 minutos, que es un poquito menos de lo que tardé yo en llegar de Zaragoza. Cogimos la línea 3 del metro. Desde Barcelona Sants, la siguiente estación es Tarragona, y la siguiente Espanya. Pensábamos que íbamos por Castellón y que el metro era aún más rápido que el AVE.
Una vez en el tanatorio, me tuve que cambiar de ropa en los servicios, haciendo todo tipo de malabarismos. Después la acompañamos hasta el cementerio de Montjuic (que por cierto es muy bonito para quien le guste hacer turismo en ese tipo de lugares). ¡Hasta siempre!
lunes, 9 de marzo de 2009
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