Me paso la vida coleccionando monedas de 5, 10 y 20 céntimos para la máquina de café del departamento, que no da cambio. Cada vez que me dan la vuelta en algún establecimiento, ya no la cuento en euros, sino en cafés. He llegado a juntar
Un cajón de mi despacho

6 comentarios:
Genial el aspecto de ese cajón!
Me recuerda unas vitrinas que había en la biblioteca de mi pueblo cuando yo era pequeño. En los expositores podían verse monedas de diferentes épocas (desde la llegada de los romanos hasta la llegada de los rumanos) encontradas en los alrededores de la villa.
Si recorrías la exposición ensimismado, de repente pasabas a la zona de los reptiles disecados, si ibas de atrás a adelante, o las mariposas ensartadas en alfileres, sin más aviso que el respingo de tu hermana pequeña, que se asustaba de los bichos.
Nota costumbrista aparte, debo decirte que he llegado a tener en mí cartera más monedas que las que tú enseñas ahí y que las he utilizado para pagar a algún amigo. Sobra decir que dejaron de prestarme dinero algunos y de ser amigos otros...
Pues debes tener una cartera que ni Mochilo. Prueba a pagar con monedillas en La Marisma, sé de buena tinta que es muy divertido :)
yo se de algunos que también pagaron en monedas en el arabial para conseguir alcohol a altas horas de la madrugada o hielo o sepa dios q cosas... q recuerdos ! jajaja
xDDD Yaka, ¿cómo llamábamos al recipiente que había en tu casa donde se guardaban los centimillos? De más de un apuro nos ha sacado...
Como se te ha podido olvidar el nombre ... " la cantara" sin duda nos ha salvado la noche en mas de una ocasión y mas de dos eh?? nunca le estaremos suficientemnte agradecidos jajajjaja
Los secadores de la piscina del polideportivo Chamartín funcionan a base de estos centimillos! mendigo las monedas para poder irme de allí sin que me de un chungo (nada que ver con el homólogo xD). Qué dura es la vida del deportista de élite!!
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