He sacado las cosas de mi cesta de la ropa sucia. Las he metido en la lavadora, he echado detergente y suavizante. La he puesto en funcionamiento. He sacado la ropa y la he tendido. Y resulta que falta un calcetín. Al contrario que otras veces, no está en el tambor de la lavadora, ni en la cesta de la ropa sucia. Ni siquiera parece estar debajo de ningún mueble. La única explicación al misterio es que se quedó dentro de la funda del edredón y, al tenderla, recorrió los tres pisos que lo separan del suelo.
El número de calcetines perdidos desafía las leyes elementales de la probabilidad, en mis casas se pierden tantos calcetines que voy a comprarlos todos iguales para poder aprovechar los que se quedan sin pareja.
martes, 21 de abril de 2009
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2 comentarios:
Qué grandísima idea lo de los calcetines!
Solo un hombre independizado podía comprenderme :D
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