viernes, 25 de diciembre de 2009

Lo mismo de sangre que de ron

Con la suerte que me caracteriza, este martes tuve clase de 8 a 14. Aparte de ser el último tonto (de mi Universidad) en iniciar mis vacaciones en la Navidad, me fastidió la cena de Navidad del lunes (no pude trasnochar) y el aperitivo navideño al que invita la dirección de mi centro (somos tan bribones que empezando a las 13:30, a las 14 nunca queda nada).

Las cenas de Navidad básicamente consisten en pagar el doble de lo que hubieras pagado quince días en el mismo restaurante comiendo el doble bien, pero, aunque después de la cena tuve que volver a casa, beber sí que bebimos bien. Y a lo tonto me acosté muy tarde, entre otras cosas porque volví andando a casa (más de 4 km) acompañando a un amigo eslovaco.

Dormí menos de 4 horas, y me levanté con un importante dolor de cabeza y un muy desagradable regusto a orujo de hierbas. El martes se me hizo muy largo, así que cuando llegué a casa me tomé una cerveza para aliviar la resaca, vi un par de capítulos de Perdidos y me acosté a las 21:30. Cuando Noe volvió del trabajo después de las 22:30, me encontró durmiendo y me despertó para cenar.

Al levantarme, el roce con el edredón me hizo daño cerca de un dedo. Miré y tenía en la mano una herida de la que no era consciente hasta ese preciso momento. Como somos tan desastres, no hace falta decir que en casa no tenemos botiquín, así que no me quedó más remedio que aplicar un remedio casero: regar la parte afectada con ron. Estamos hartos de verlo en las películas, pero en serio que funciona. El dolor remitió, la herida cicatrizó más rápido... y además el aroma que desprendía mi mano eliminó por completo mi resaca.

1 comentario:

Alberto dijo...

Copon, está genial la anecdota. Yo creo que también si le hubieras echado el aliento a la herida, tal como ibas, hubiese tenido el mismo efecto.

Y hablando de soluciones "caseras" de película ¿por qué no probaste a ponerte fuego como Rambo? xD