lunes, 30 de mayo de 2011

Bélgica

Nuestro primer destino belga fue Amberes, una ciudad interesante, aunque no sé qué contaros porque no recuerdo nada divertido que nos sucediera, aparte de que un belga aplaudió a Noe divertido después de verla bailando y haciendo el tonto en una calle que parecía solitaria.



Desde allí fuimos a Brujas, ciudad que os recomiendo enérgicamente por su belleza. Estaban de feria y tuvimos la suerte de encontrar un híbrido entre columpio y atracción turística, ya que te elevaba y ofrecía unas vistas geniales de la ciudad.


En esta ciudad conocimos a un personaje mítico: un "jubilado militar" (esto nos lo dijo en español) polaco que iba a volar a Ibiza. La última persona a la que uno se imaginaría en una discoteca, a pesar de que siempre iba con una lata de cerveza en la mano.


El siguiente destino fue Gante, una ciudad preciosa.



Allí los habitantes tienen como símbolo identitario lucir una soga al cuello, en recuerdo de la que les impuso como humillación el monarca Carlos V, nacido allí. No comentes que eres español cuando pidas la comida, aunque lo notaran por tu acento. Mejor busca la calle de los graffiti, completamente cubierta por ellos.


La última estación fue Bruselas, una ciudad horrible y en la que recomiendo ver las pocas cosas que interesen y largarse rápidamente, que es lo que hicimos nosotros.


Incluso el tipo de cerveza local (gueuze) es lamentable. Bueno, en realidad es de la región vecina de Pajottenland (hagan sus propios chistes en los comentarios). A pesar de su desagradable sabor, a ellos les encanta, lo que sin duda influye en que el símbolo de la ciudad sea la estatua del meón, el Manneken Pis.


Lo que ya no todo el mundo sabe es que existe una versión femenina: la Jeanneke Pis, en el callejón donde está la cervecería Delirium Tremens, repleta de gente que viste gorros con elefantes rosas (el Elefante Gay). Allí estuvimos después de cenar en una calle que mi guía recomienda expresamente evitar (como los que fueron al Gambrinus en Pisa).


En el caótico aeropuerto de Charleroi cogimos el avión de regreso a Zaragoza, con bastante emoción porque mientras se producía el embarque Noe estaba en el baño y tuve que ir a sacarla de allí…

No hay comentarios: