jueves, 26 de mayo de 2011

Países Bajos

La pasada semana estuve de viaje. Al igual que el año pasado, a Noe la obligan a cogerse vacaciones antes del verano y organizamos un viaje a Bélgica y los Países Bajos, aprovechando que es buena época para ver tulipanes. Al menos en teoría…

Nuestro viaje comenzó en Amsterdam, donde volamos vía Barcelona. El día de nuestra llegada, la ciudad estaba llena de gente gritando, claramente bajo los efectos de las drogas, pero una cosa excesiva incluso para Amsterdam. Resultó que el Ajax acababa de ganar la liga, después de 7 años, y hubo una gran celebración que dejó la ciudad hecha una porquería. Menuda carta de presentación para el que no conociera la ciudad. Una anécdota fue que un borracho se me colgó del cuello mientras cantaba y bailaba. Me preguntó cómo me llamaba, le contesté que "Frnaandou" y no pareció entenderlo muy bien (me dijo que "ok, Nandu") pero al menos se soltó y se marchó.


A mis compañeros en mi segundo viaje a Amsterdam les gustará saber que me acordé de ellos al tomar un aperitivo en las máquinas expendedoras de croquetas, al merendar poffertjes al lado de la casa de Ana Frank… Aparte de esto, hay poca comida autóctona que probar en Amsterdam, pero hay muchos restaurantes indonesios y os los recomiendo totalmente porque me encantó la comida de allí.


En el apartado para mayores de 18 años hay que comentar que el café de los coffee-shops está muy bueno (por cierto, los gatos no se colocan) y que en un sex-shop pregunté a un dependiente que hablaba español si conocía el país y contestó que solamente había vivido 15 años en las Canarias.


Después de dos días en la ciudad pasando mucho frío para la fecha y soportando la lluvia, hicimos una excursión al jardín de tulipanes de Keukenhof. El plan era ver tulipanes mientras paseábamos en bicicleta, pero en esas fechas no quedaba ni un tulipán y las bicicletas están prohibidas dentro del recinto. Observad que solamente hay flores en el macetero, fuera solamente se ven los tallos sin tulipán.

Para llegar se hace escala en el aeropuerto de Amsterdam, y nos estuvimos divirtiendo con unas máquinas delante de las cuales hay que moverse muy rápidamente para que capten y cuantifiquen la energía emitida. Si os portáis bien, os enseñaré el vídeo en el que bato el récord personal de puntos. Me mareé y todo del esfuerzo. En la próxima entrada os cuento el resto del viaje, en tierras belgas.

2 comentarios:

J. dijo...

Tienes fotos de esa merienda? Entraste esta vez a la casa de Ana Frank?

superfluo dijo...

Hice fotos de los poffertjes pero no sé por qué motivo se han perdido en la tarjeta. Intentaré usar un software de recuperación de datos a ver, porque queríamos publicarlas en el blog de cocina.

Tampoco esta vez entré en la casa de Ana Frank, me da que la que se visita no es la casa auténtica sino una más grande al lado.