martes, 26 de julio de 2011

Lori Meyers + Almas Mudas

Crónica del concierto de Lori Meyers + Almas Mudas + Limnopolar el viernes 22 de julio de 2011 en Zaragoza

Digamos que el ambiente no era el más propicio. El concierto tuvo lugar en un recinto al aire libre en una noche bastante fresca (de hecho, el teclista de Lori Meyers mostró ostensiblemente que estaba arrecío, y el cantante hizo algún comentario al respecto) y la asistencia de público fue más bien escasa, algo que el gran aforo del anfiteatro Ranillas no ayuda a disimular. Y los lojeños tampoco tuvieron su mejor día. Nada que reprochar a la actitud, pero el haberse centrado demasiado en su último disco, el más flojo de su carrera, creó demasiados altibajos en el ritmo de su actuación.

Nos perdimos a la primera de las dos bandas zaragozanas teloneras (Limnopolar), pero la segunda, Almas mudas, fue una agradable sorpresa. Su interesante pop/rock fuerte de guitarras y blandito de voz se verá plasmado en los próximos días en su primer CD, apoyado por la potente discográfica Wagner, que les ha convertido en la banda sonora oficial de "El Debate" de "Supervivientes". A pesar de su juventud ya son famosos en determinados ámbitos, pero pueden pegar el pelotazo de verdad. El pegadizo estribillo de su tema más conocido, "Ritmo Bowie", fue coreado entre los asistentes, entre los que se contaban numerosos amigos de la banda.

Cuando Lori Meyers subieron al escenario, me sorprendió ver que (hace tiempo ya) el grupo incorporó a dos miembros y ahora son un sexteto. A veces el segundo batería incorpora alguna percusión, pero en general tengo la sensación de que los nuevos sobran; la mayor parte del tiempo hay un músico ocioso (una de las tres guitarras que lucen, en plan Iron Maiden, o el segundo teclado) y otro que no aporta demasiado (la segunda batería).

El comienzo fue peligrosamente frío al decidir arrancar con dos de las nuevas, "Nuevos tiempos" y "Condicional hipotética", pero retomaron bien el vuelo con "Dilema" y "Luciérnagas y mariposas". Fue un buen adelanto de los que nos iban a ofrecer en el resto de la noche: un reparto al cincuenta por ciento de temas de los tres discos anteriores que fueron muy bien acogidos por el público ("Viaje de estudios", "Tokio ya no nos quiere", "Mujer esponja", "Sus zapatos nuevos" y, sobre todo, "Luces de neón") y de canciones nuevas, cada una de ellas con diferente fortuna ("Explícame", "Rumba en atmósfera cero", "Corazón elocuente", "Religión", "¿A-ha han vuelto"").

Para el desenlace se reservaron dos buenas tracas, "Mi realidad", que a pesar de ser (el primer single) del último trabajo ha cuajado muy bien entre sus aficionados, y una muy disfrutada por todos "Alta fidelidad". Se echó de menos algún bis porque cuando se despidieron del escenario nadie tenía completamente claro si iban a volver o no, y a porque a la mayoría los aproximadamente 75 minutos que tocaron nos supieron a poco; pero esto es culpa de la organización y no de ellos.

En resumen, el concierto me deja con un cierto regusto agridulce, pero más por el rumbo que viene tomando el grupo (sexteto, último disco) que por la actuación en sí, en la que derrocharon actitud y simpatía.

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