Por si algún despistado no se había entrado, la semana pasada asistí a un congreso en Taipei, Taiwán.
Como la historia de este país es poco conocida, hago un pequeño resumen. Los no interesados pueden pasar al siguiente párrafo. En el siglo XX, cuando en China y Taiwán mandaban los nacionalistas (oficialmente, era la República de China), hubo un golpe de estado que acabó en guerra civil entre comunistas y nacionalistas. Ganaron los primeros e instauraron en la China continental la actual República Popular China, mientras que los nacionalistas se quedaron en la isla de Taiwán y mantuvieron la República de China. Ellos dicen que son el gobierno legítimo de China, y hay quien quiere recuperarla en el futuro. El estatus político de Taiwán es bastante complejo, ya que algunos países no lo reconocen, y de hecho en las olimpiadas participan con el nombre de "Taipei, China".
El caso es que Taiwán es de alguna manera China y se nota; sobre todo ahora que China parece un país capitalista más. Así que Taiwán me ha gustado, pero puestos a elegir, me quedo con China sin duda .
Es época de lluvias en Taiwán y varios días me cayó el monzón. El primero de ellos me pilló sin paraguas. El segundo, me lo rompió. Es el primero de los regalos de Noe que perdí este viaje. El otro fue un adaptador universal chulísimo que olvidé durante la escala en Pekín, lo que fue un rollo porque el otro adaptador que llevaba como hombre precavido que soy, comprado en el Media Markt, no funciona ¡vaya timadores!
El hotel tenía pijadas curiosas. Todavía no me ha había bajado del taxi y ya se estaban los botones llevando mis maletas, cosa que no me gustó nada. Como no sé dónde tengo la cabeza, perdí la llave del hotel (luego apareció en la alfombra del pasillo) y, para darme otra, me hicieron unas preguntas de seguridad, como la fecha de nacimiento. Pero para preguntas de seguridad las de Facebook. Cuando te conectas desde un sitio raro, como Taipei, te ponen fotos de tus amigos para que los reconozcas. El problema es que hay gente que hace fotos a un gato en una estufa y la etiqueta con los nombres de sus amigos, y a partir de una foto así cualquiera identifica al amigo.
Los taiwaneses no suelen hablar inglés, menos aún que los chinos, que parece que desde las Olimpiadas aprendieron algo. Además, si no te entienden, no intentan contestar en chino o usar la mímica, sino que se dan la vuelta y te ignoran: se ponen a hablar con otra persona y a hacer como que tú no existes y que vuestra conversación jamás ha tenido lugar. Me ha sucedido varias veces, y no soy el único. ¿El orgullo oriental les impide reconocer que no te entienden? Es como cuando vas a una tienda de chinos, preguntan si tienen algo, no lo entienden, y en vez de decírtelo, te dicen que no tienen. Eso sí, los taiwaneses que hablan inglés son muy majos. Un estudiante se acercó a ver si necesitábamos ayuda, buscó en su móvil la dirección que le dijimos y nos acompañó durante 5 minutos.
Una de las anécdotas del viaje la debemos a un ex-becario de Granada y compañero mío de viaje de estudios, que viajó con su amigo y director de tesis. Con estas pistas creo que ya deberíais saber quién es. El caso es que nos estuvo explicando este vídeo a gente que no lo había visto (por cierto, lo conoció gracias al blog alternativo de uno de mis lectores, que no conozco aún, ejem ejem), poniendo voz de pito y diciendo "estaba yo cagando, me limpié el culo y divisé fuego"). Su director de tesis le recriminó que cómo podía mezclar en una frase dos palabras de tan diferente registro formal como "cagando" y "divisé", y nos estuvimos riendo de él durante el resto del viaje.
Durante la cena de gala hubo varios espectáculos típicos y un baile moderno a cargo de unas bailarinas con exiguas falditas. Me pareció poco apropiado para una reunión científica, pero lo que de verdad indignó a la sección femenina es que al finalizar se quitaron las faldas. Yo me lo perdí, por estar de espaldas intentando capturar con los palillos las exquisiteces que nos sirvieron, como el pepino de mar (no creo que repita). Os pongo una foto del menú, que según nos dijeron es un menú típico de las bodas de allí.
Lo más famoso de Taipei es la torre Taipei 101, que hasta hace poco fue la más alta del mundo. Dicen que está inspirada en el bambú, aunque yo nunca lo hubiera pensado.
Subimos de día y de noche para admirar las vistas de la ciudad y vimos su mascota, con la camiseta del Granada C. F. Obsérvese que sus ojos y su boca forman el 101.
Otra cosa típica son los mercados nocturnos, aunque la verdad es que todo tenía una pinta demasiado sospechosa para mí y no comimos allí. Hicimos algo que nunca haríamos en España: ir a un Starbucks.
Entre las cosas típicas que sí probé, los noodles de ternera picantes y el té de perlas.
Las perlas del té son bolitas de tapioca. Cuando lo explico, la gente dice que no sabe lo que es la tapioca: es fécula de yuca. La gente dice entonces que no sabe lo que es la fécula ni la yuca. Y ya, me doy por vencido. Está bueno y es muy curioso chupar por la pajita y que de vez en cuando se cuele alguna perla.
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4 comentarios:
Super interesante reportaje. Lástima que al final yo no pudiese asistir, pero bueno, creo que en mi nombre mandé una buena comitiva.
Lo del "estaba cagando", fue también una de las perlas del IFSA en Surabaya... pero sobre todo el incidente del "Towel man".
En fin, me alegro que al final el viaje fuese absolutamente cultural. Ya le diré yo también a "Towel man" que se pase los videos del baile exótico de la cena de gala ^^
¿¿Towel man?? Esa no me la sé...
Y así será mejor para que no tengas pesadillas por las noches xD
Me ha gustado mucho tu entrada Fernan, muy interesante... ya se echaban de menos! Por cierto espero q pudieras entrar al facebook a pesar de la seguridad.. vaya tela con las fotos.. eso me pasa a mi con la cantidad de cosas raras q etiquetan mis conocidos y no entro ni de coña!
Pd: q buena pinta el menu!
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