Con tanto ajetreo como he tenido y tengo últimamente, no tuve tiempo de terminar la crónica de mi verano. Voy a escribir unas líneas y así rematamos esa parte, que luego me dicen (sobre todo alguna) que lo dejo todo a medias ;)
Lo último de lo que hablé fue Aragón y aquí ando ahora. Me da un poco de miedo decir que el siguiente destino fue Cuenca, no vaya a ser que termine allí (que ya dejó claro el alcalde de Granada que no es buen sitio :) Es una ciudad pequeña con encanto pero que no disfrutamos demasiado, o por lo menos yo. Supongo que a esas alturas del viaje ya costaba impresionarnos y el cansancio hacía mella. Nos costó un poco encontrar las casas colgadas, porque no se ven desde el centro, sino desde las afueras (desde un paseo que hay junto al río). Y cenamos algunos platos típicos manchegos, como el gazpacho manchego (que no se parece en nada al andaluz).
Después fuimos a ver Almagro (Ciudad Real). El pueblo es curioso, estilo andaluz en medio de la Mancha y la plaza mayor es muy bonita. Pero en realidad la visita fue una excusa para visitar a nuestro amigo Luis, que nos hizo de cicerone y nos invitó a tomar café en el restaurante más caro de Castilla la Mancha, lugar que sonará al Señor Fritangas y señora, que fueron a comer allí cierto día sin saber dónde se metían y por poco acaban fregando platos...
Después pasé unos días enseñando Andalucía a Noe. Granada, monumentos y tapas (según Noe, las mejores las de la Chana). Córdoba, con mucho, mucho calor para una pobre chica del norte. Almería, con muy buenas y desconocidas tapas, en condiciones de competir con las granadinas, hay más variedad y posiblemente más "calidad", aunque son algo más caras y además no las ponen con refrescos (sólo con cervezas y vinos, con y sin alcohol). Almería fue la excusa para quedar con un amigo común, El Okapi, que conocimos juntos en la kdd italiana. Fuimos siguiendo su coche para que nos llevara a una playa del Cabo de Gata y hubo un momento en el que estaba a más del doble de la velocidad permitida y aún así él iba aumentando la distancia. En la playa nos encontramos a unas amigas suyas, todas haciendo top-less, entre ellas su ex-novia. Menos mal que no nos la presentó, porque me hubiera resultado bastante raro darle dos besos a alguien en esas circunstancias.
domingo, 9 de noviembre de 2008
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