viernes, 28 de noviembre de 2008

Aún más desastres

En mi equipo de fútbol somos un desastre para todo. La mitad del equipo, entre ellos yo, se inscribió fuera de plazo. Cada día, antes de jugar, hay que rellenar un acta y en ella los ilegales nos hacemos pasar por miembros legales que ese día no han ido a jugar. Obviamente, cada día nos hacemos pasar por un nueva persona, lo que es problemático sobre todo para los nuevos, que no conocemos los nombres de todos, y menos aún los apellidos.

Ayer fui al partido en coche y llegué muy justo de tiempo porque no fue fácil aparcar. Cuando llegué me dijeron que ese día yo sería Luis, el habitual defensa titular del equipo. Aunque no sé su apellido, conozco a Luis, así que me olvidé del tema. Unos minutos después vino el árbitro a preguntarme mi nombre porque no había nadie apuntado con mi número (el 8, este año me robaron el 7). Yo le dije que era Luis. El árbitro me preguntó si yo era Luis Puig (por cierto, pronunciado en español y no en catalán, lo que sonó más raro aún) y yo dije que no, porque Luis es el jugador-entrenador del equipo y yo me hacía pasar por el defensa. El árbitro me preguntó entonces cual era mi apellido y entonces me di cuenta de mi error. Podría haber dicho que era Puig y no hubiera habido ningún problema, pero al decir que no, y al no saber el apellido del otro jugador, estaba en un callejón sin salida.

El árbitro me preguntaba el apellido, y yo evitaba la pregunta. "¿Cómo es posible que no esté en la lista? Mis compañeros tienen que haberme apuntado". Mientras ganaba tiempo fingiendo estar indignado porque nadie me hubiera apuntado en la lista un compañero sacó la lista de todos los inscritos, la miré de reojo y vi el apellido del jugador al que yo representaba: Riazuelo. Una vez que supe mi apellido se lo dije al árbitro como cinco veces. "Soy Luis Riazuelo, tengo que aparecer en la lista". Con todas las veces que lo repetí, el árbitro no pudo quedarse con dudas de que supiera mi apellido. No hubo pues sospechas, pensó que yo temía quedarme sin jugar y me dijo que no me preocupara, que él me apuntaba y que asunto zanjado. Después el árbitro se fue y mientras tanto un compañero me gritó "FERNANDO, ¿juegas tú o juego yo?". Menos mal que el árbitro no lo oyó, porque Luis en realidad se llama Luis Miguel y no hubiera colado que se en realidad el nombre completo era Luis Miguel Fernando...

Al final perdimos 2-4 con mi primer (churri)gol, quise quitar la pierna para no desviar un tiro de un compañero pero aun así la toqué lo justo para que el gol se considere mío. Hasta ahora solo hemos ganado un partido, pero el equipo que tiene el triste mérito de haber perdido contra nosotros, los profesores de matemáticas, se merece todos mis respetos por su nombre: Los primos de Fermat.

6 comentarios:

Rebeca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rebeca dijo...

jajajajaj, me he partido leyendote, es que te imagino con lo que eres tu cuadno te pones nervioso y me parto!! Por cierto que gran nombre los matemáticos... si es que siempre han sido muy ocurrentes :P.

Zel dijo...

Qué gran anécdota xDDDD si es que eso os pasa por ser tan desastrosos, si vais de ilegales por la vida poco me parece lo que os pasa xD

superfluo dijo...

Jeje, gracias, yo creí que era una de esas anécdotas de "había que estar allí" y que no tendría tanto éxito :)

Srta. Amarilla dijo...

Me gusta el nombre del equipo matemático, cómo no, pero no has dicho el vuestro, o sí?

Por cierto, mucha suerte para el jueves!!

superfluo dijo...

Lo dije el primer día, como somos del DIIS, somos los Diisasters :)

Muchas gracias!