sábado, 31 de octubre de 2009

Il più grande motore

El italiano es una lengua preciosa y existen muchos motivos para aprenderla. Por ejemplo, puedes ver ópera en versión original, ir a una pizzería auténtica sabiendo qué ingredientes has pedido, o cantar el Rumore de Rafaella Carrà sintiendo la letra.

Pero todos estos motivos y cualquier otro que se os pueda ocurrir quedan eclipsados por uno: sentir erizarse el vello de placer al disfrutar de esta joya:


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