domingo, 1 de noviembre de 2009

De la Renfe

Mis frecuentes desplazamientos entre Zaragoza y Granada me han hecho un usuario ocasional del AVE. Normalmente, viajo en AVE entre Zaragoza y Madrid (75 - 100 minutos), y en autobús entre Madrid y Granada (5 horas). En general, el servicio de Renfe es tan malo que a los españoles les parece que una compañía como la ferroviaria pública italiana (Ferrovie dello stato) funciona bien, a pesar de que los retrasos suceden en muchísimos trenes (según mi experiencia, cerca de un 50%). El AVE funciona mucho mejor, y desde luego la puntualidad está casi garantizada, pero cuando una empresa es chapucera, la seda no oculta su naturaleza.

Las chapuzas comienzan desde su página web, que periódicamente causa todo tipo de problemas para adquirir los billetes. Una vez comprados los billetes, en la página web se permiten imprimir los billetes, y se envía un email con el localizador. Sin embargo, extrañamente el email que Renfe envía como confirmación no sirve como billete, al contrario de lo que hacen en las compañías aéreas. Si se olvidó o no se pudieron imprimir los billetes desde la web, debe acudirse a una máquina automática situada en las principales estaciones de tren a imprimirlo. El importe de los billetes comprados por Internet, por cierto, incluye un suplemento, a pesar de que normalmente el usuario imprime el billete desde su casa y no causa ningún coste a la compañía.

Sobra decir que a veces las máquinas no funcionan y como te descuides puedes perder un tren, a mí estuvo a punto de sucederme un día en que la máquina "cerró la facturación" antes del tiempo reglamentario. Y este viernes tuve un susto, porque en vez de mis billetes salió otro con mi fecha de salida (viernes 30-11-09), pero mi horario de llegada (20:30 - 21:48). Me asusté porque pensé que la máquina se había vuelto loca y había mezclado el contenido de mis billetes, pero parece ser que era una billete que había quedado pendiente de imprimir en una sesión anterior, y al repetir la operación me suministró correctamente mis billetes.

Para desplazarse entre la estación de tren de Atocha y la estación de autobuses de Méndez Álvaro, lo más cómodo es el tren de cercanías; es una parada y unos dos minutos. En agosto me compré un bono de 10 viajes en trenes de cercanías, y cuando fui a utilizarlo ayer, me dijeron que el bono estaba caducado y que solamente tiene un mes de duración.

El precio de cada trayecto es de 52.90 €, aunque es posible encontrar ofertas. La tarifa web en clase Turista es de 21.20 €, la tarifa "estrella" en clase Turista es de 31.70 € y la tarifa web en Preferente es de 31.70 €. Normalmente planifico mis viajes con bastante antelación (las plazas con precios especiales son reducidas y se agotan muy rápido) y viajo con tarifa web, pero este puente (vale, menos para los madrileños) no quedaban plazas disponibles y me he dado cuenta de la paradoja de que me resultaba más barato viajar en Preferente que en Turista. Esta paradoja no sucede con frecuencia porque la tarifa web de preferente es apetitosa y se agota rápido, pero su mera existencia dice mucho de la compañía. En vez de tener dos tarifas claramente diferenciadas, con precios competitivos que fomentarían la reducción del uso del vehículo propio, mantienen una política basada en estrategias de márketing como permitir probar el producto (clase preferente) para tratar de enganchar o la fluctuación de precios que psicológicamente hace que el usuario piense que el viaje no le ha salido tan caro.

La primera impresión al entrar en preferente no fue muy buena, porque los asientos no parecían mejores. Después, me dieron el desayuno y el periódico, y el viaje se hizo tan corto que no pude ni acabar el diario. El desayuno venía precedido de una carta con el menú, al estilo de las de las bodas, y consistió en panecillo con miel/mermelada/tomate, croissant con mantequilla (Pascual), fruta cortada (dos uvas y naranja), embutido (chorizo blanco, queso mozzarella, membrillo y ciruela pasa), café/infusión y zumo (Minute Maid)/agua. Sin embargo, hay que tener cuidado porque no todos los trayectos incluyen comida, y eso no se especifica claramente. Mi tren hacía la ruta Barcelona - Zaragoza - Madrid, y a los viajeron que se bajaron en Zaragoza no se les ofreció desayuno.

También existe una tarjeta de puntos del AVE, pero no basta con indicar los datos al comprar el billete, sino que el día del viaje debe pasarse la tarjeta por una máquina para que la suma de puntos se haga efectiva. Como yo no viajo tanto como para llevar siempre la tarjeta encima, nunca me acuerdo de llevarla, y si la llevo, rara vez me acuerdo de pasar por una máquina.

Edito: He olvidado mencionar que, si como yo hago habitualmente, no sigues la ruta completa del tren desde la estación de salida a la de llegada, es muy probable que veas la película a medias. O bien te quedas sin final, o bien ves el final pero sin la parte anterior. Gracias a eso, he visto dos veces la primera mitad de "21 blackjack", pero nunca he visto la segunda.

2 comentarios:

Alberto dijo...

Qué me vas a contar a mi que no haya vivido yo ya en mis propias carnes??...ay la renfe!

superfluo dijo...

Y Huesca está bastante peor, ahora han quitado alguno de los trenes hacia Zaragoza...