martes, 12 de enero de 2010

MacGyver es una nenaza

He llegado a casa después de un duro día de trabajo. Estaba solo y he puesto la calefacción. Para conservar bien el calor, he cerrado todas las puertas de las habitaciones de la casa. He encendido el ordenador, he puesto música, y he abierto una cerveza. Un rato después, me han dado ganas de ir al baño.

He intentado entrar, pero la puerta estaba cerrada con pestillo. No sería imposible que alguien hubiera vuelto y yo no lo hubiera escuchado con la música a toda cebolla, pero después de llamar no hubo respuesta. La probabilidad de que alguien se hubiera quedado dormido encima de la taza no era nula, pero sin duda la puerta tenía el pestillo puesto cuando estaba abierta y al cerrarla por la calefacción no hubo manera de volverla a abrir.

Ya daba por hecho que mañana no podría ducharme, y que antes de acostarme tendría que bajar al bar de abajo para poder ir al baño, pero finalmente hemos podido solucionarlo. Todas las puertas con pestillo (al menos las de nuestra casa) tienen un pequeño agujerito para estos casos. Simplemente basta con introducir algo apropiado (largo, fino y resistente) y empujar. Una vez que se empuja, es posible girar la puerta y abrirla. El problema es encontrar ese algo apropiado. En nuestro caso nos ha salvado la vida un palillo para hacer brochetas!!

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