¿Conseguirá la visita al templo blaugrana cambiar a Francis de equipo?
Como abre a las 10, decidimos ir dando un paseo en vez de coger el metro. Habíamos quedado allí con mi amiga Laura (aka la Ponxis), que iría con sus sobrinos. Mientras caminábamos hacia allá, recibí un sms en el que decía que se rajaban por ser temprano. ¡Decirme eso a mí, que me levanté a las 6! Al rato, dijo que sí que venían, pero que llegaban tarde. Agregó que esos cambios de plan eran muy catalanes (:?). Como ese día el Barça tenía partido en casa (curiosamente ahora nadie habla de lo mal que lo trataron los árbitros), los jugadores entrenaban allí, y las visitas al estadio terminaban a las 11:30, así que entramos sin ellos. Pero, curiosamente, en el museo me perdí y, cuando buscaba a Noe y Francis, me los encontré.
Como hay que contentar a todos, a continuación fuimos al famoso Mercat de la Boqueria, donde Noe quería comprar algunos ingredientes con los que prepararemos algunas exquisiteces durante esta semana.
Lo siguiente fue comer udon. El sitio cada vez me gusta menos. Los asientos no tienen respaldo y acabas con un gran dolor de espalda. Los camareros van sacando platos y te los colocan, siendo tu responsabilidad comprobar si los has pedido o no, y con la dificultad añadida de que los nombres están en japonés. Hubiera hecho fotos, pero estábamos tan estrechos que no había espacio para sacar la cámara.
A continuación, visitamos la exposición fetichista de objetos de Perdidos en el FNAC del centro comercial L'Illa ("La isla", ¡nada podía ser más apropiado!). Realmente no vale la pena pasar más tiempo haciendo cola del que luego pasas viendo los objetos (a bote pronto, unas 5 vitrinas con unos 5 objetos cada una), y además Noe tuvo un altercado con un guardia de seguridad (un sueldo que se podían ahorrar, porque trabaja lo mismo que los muñecos de plástico de las obras de las autovías), pero moló.
Finalmente, llevamos a Francis a conocer Bharma, el bar con la decoración inspirada en la serie de Perdidos, y donde vi muchos turistas con mapa.
Al final hubo un poco de emoción porque yo, que fui todo el viaje sin mapa como buen GPS con patas, no encontraba la parada de metro y me negué a preguntar hasta que mis acompañantes estaban al borde de un ataque de nervios, por lo que llegamos bastante justos al tren.

2 comentarios:
esto.... que pasa! que no habia otra anecdota para contar a parte de la que salgo yo y mi problema para despertarme por las mañanas! jejeje
que dia mas chulo! :)
por cierto se conviertio tu amigo de equipo o que???
No es nada personal, se empiezan las crónicas con ganas de contar anécdotas pero al poco rato se cansa uno de escribir...
Y Francis creo que espera a que ganemos la Champions en su estadio :D:D:D
Publicar un comentario