La semana pasada después de cenar llamaron abajo. Eran unos amigos (al menos cinco) de mis compañeros. Por una vez, no eran los holandeses, sino unos italianos. Mis compañeros ya habían cenado, pero se pusieron a prepararle la cena a ellos. Me queda el consuelo de que no soy el único al que las visitas pillan de improviso, pero digo yo que si una tropa se presenta sin avisar en una casa a esas horas, qué menos que ir cenado. Yo me fui a mi cuarto con el ordenador y sólo pasé por la cocina un momento a toda la noche, a por un vaso de agua. En ese momento me ofrecieron limoncello dos o tres veces, lo que me pareció bastante raro. Pensé que debían estar atacando mi botella y por eso la insistencia, pero vi de reojo una botella que no era la mía, así que rechacé la oferta y dormí bastante tranquilo. Sin embargo, a la mañana siguiente comprobé que una botella no fue suficiente y la mía también había desaparecido.
Cuando anoche llegué a casa de mi fin de semana en Zaragoza, fui a la cocina y me encontré a Bibbiana y Carlotta. Lo primero que me dijo Bibbiana fue: "hai trombato tre giorni?" (¿has estado follando tres días?"). Gracias a eso aprendí una palabra nueva. Lo segundo que me dijeron fue que me van a reponer la botella de limoncello :)
Todo esto sucedió mientras hablábamos bajito, porque estaba durmiendo un amigo irlandés de Carlotta que acababa de llegar y que estará por aquí unos días. Por lo que he visto, parece bastante educado y podría ser su padre (sin exageraciones). Hoy creo que se han ido a hacer turismo y no sé cuándo volverán.
martes, 4 de mayo de 2010
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