lunes, 10 de mayo de 2010

Mi mejor amigo en Pisa

A estas alturas, ya tengo unos cuantos conocidos en la ciudad, pero creo que solamente hay uno que de verdad se alegre de verme.



¿No es mono? Siempre está en el patio y, cuando voy a mi bicicleta, se acerca maullando a saludarme. Con tanto pelo es super gustoso de acariciar y mola mucho cuando se hace una bolita.



La parte mala es que tiene como compañero un bull-dog asqueroso que se pone a ladrar de celos cuando viene conmigo...

2 comentarios:

ponxis dijo...

y que habla italiano el gato ? jajaja

superfluo dijo...

Bueno, ciertamente no es un gran conversador, pero tiene otras virtudes. Es tan listo que se pone detrás de la rueda de la bicicleta para que no pueda sacarle e irme, y me tenga que quedar con él :)