No me gustó demasiado por diferentes razones. Viniendo de Nueva York no me impresionaron los rascacielos, el clima no es bueno (frío y viento siempre, y en nuestro caso también varios días de lluvia) y da miedo con demasiada frecuencia, hay muchos callejones de lo más chungos.
Tampoco estábamos demasiado cómodos en el alojamiento, el albergue Chicago International Hostel. Si digo el nombre es sobre todo para que a nadie se le ocurra ir allí, es el peor albergue que he visto en mi vida por seguridad, limpieza y, sobre todo, servicio. Al llegar allí el tío cambió las condiciones de la reserva aludiendo a un supuesto overbooking y tuvimos que compartir camas (habíamos reservado una habitación privada) y perdimos el 10% que pagamos durante la reserva. Para más detalles, mi revisión completa en inglés.
Una de las cosas curiosas de la ciudad es que por el centro, el metro está elevado como un monorraíl.
El centro está repleto de esculturas callejeras modernas de artistas como Miró.
En la gastronomía de la ciudad destaca poderosamente la Chicago-style pizza, que se trata de una pizza rellena exquisita y que te deja muy saciado (después de almorzar una porción y media, uno se satisfecho hasta el punto de no cenar ese día).
Un día almorzamos en un restaurante de la cadena Bubba Gump, inspirada en la película Forrest Gump y, como homenaje al personaje Bubba, con un menú basado en las gambas.
Finalmente y como curiosidad, uno de los mayores reclamos turísticos de Chicago, el contar con "la torre más alta del mundo", la Sears Tower, es absolutamente falso, ya que por ejemplo la Torre CN (desde la que ve Toronto'ntero) la supera, independientemente del criterio utilizado (altura total o altura de la planta más alta).

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