El miércoles mi madre se empeñó en que fuéramos a pasar un día fuera. Al principio tenía ganas de ir a la playa, pero después cambió de intención y prefirió ir y volver en un día a Cádiz. El día cundió bastante y estuvimos en varios lugares interesantes.
Creí que la anécdota del viaje sería que cuando sonaba en el coche true gothic metal mi madre preguntó: "¿Esto qué es, la COPE?". Sin embargo, volviendo a casa, me equivoqué de carretera y paré en el arcén para consultar el mapa de carreteras, ya que el copiloto no estaba por la labor de hacerlo. Una vez comprobada la ruta, intenté colocarme perpendicular a la carretera para hacer un cambio de sentido, pero al retroceder marcha atrás me caí por un pequeño barranquito que había en la cuneta. Hubo que telefonear al seguro para que mandaran una grúa que lo sacara de allí, pero realmente no fue nada grave (el título del post es una canción de Barón Rojo que estuvimos escuchando durante el viaje).
La cosa se complicó un poco cuando llamé al seguro, dije mi número de matrícula y me contestaron que ese vehículo no estaba asegurado. Pensaba que había llamado a la compañía de seguros equivocada, y después caí en que, cuando cambié la matrícula del coche, nadie lo había notificado a la compañía. Por fortuna, bastó con que el chico de la grúa comprobara el número de bastidor.
Tampoco le fue fácil encontrarnos, y eso que todo sucedió junto a un punto kilométrico y pude decirle exactamente dónde estábamos (cerca de El Coronil, provincia de Sevilla). Hubo también algún numerito de histeria por parte de mi madre cuando el gruísta sugirió mover el coche conmigo dentro, pero al final la historia tuvo final feliz y pudimos continuar el viaje con el coche.
jueves, 30 de julio de 2009
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