Nuestro viaje comenzó volando desde Madrid a Praga con Wizzair, compañía muy recomendable para viajar a Europa del Este, aunque los aviones tienen un toque gay (son de color rosa) y parecen de juguete. Ya conocía la ciudad, lo que me permitió incluso visitar algún lugar desconocido por los turistas.
Me encontré la ciudad bastante más cara que hace dos años. Antes era fácil encontrar medio litro de cerveza por menos de 0.75 euros (al cambio), ahora es normal pagar el doble. Sigue siendo muy barato para un español, pero el incremento es importante y los checos están negros con ese tema. Por cierto, en muchos sitios se puede pagar en euros a un cambio mucho más favorable a nosotros que el que nos hizo el banco español al comprar coronas checas. Esto nos fue muy útil ya que por una mala estimación del precio del tren nocturno, al comprar los billetes nos gastamos la mitad de las coronas que llevábamos.
Una de los grandes momentos se produjo allí. Un chaval, que se presentó como "francés, nadie es perfecto", empezó a mirar y señalar el pecho de Noe mientras hablaba conmigo. Ella, que no entiende bien el inglés, flipaba. El chaval resultó estar comentando que le gustaba su camiseta y que había visto muchas chicas con la misma por la ciudad (por eso sigue vivo). Después le dijimos que éramos españoles y para hacerse el simpático nos dijo todo lo que sabía en nuestra lengua: "¡hola amigos! ¿cómo estáis? que sueñes con los angelitos".
También hubo tiempo para una excursión al muy recomendable pueblo Český Krumlov. Un sitio bastante turístico, pero mal comunicado (sólo dos autobuses al día). Esto nos dio oportunidad de conocer el carácter de los checos, pues cuando ya nos habían impreso el billete de ida y nos dijo el horario del autobús de vuelta, decidimos cambiar el primero por otro que saliera más temprano, pero la checa nos montó un pollo bestial y tuvimos que cambiarnos de ventanilla. Después descubrimos que se podía viajar sin asiento y que muchas personas hicieron de pie las 3 horas de viaje. Como anécdota, en este lugar se rodó la película Hostel (aunque los americanos que situaron la acción en Bratislava deberían ir a Chicago).
sábado, 29 de agosto de 2009
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