domingo, 4 de abril de 2010

El tosco en la Toscana

El domingo llegué al pueblo, donde pude ver brevemente a alguna gente interesante y enterarme de algún chisme para incrementar la lista de "amigos" que no me invitan a sus bodas (y yo que me alegro). Mi abuela era hermana mayor de la cofradía del Cristo de la Misericordia, así que los sobrinos mayores (los nietos) estuvimos encargándonos de los preparativos para que el Viernes Santo la procesión luciera en todo su esplendor.


El santo siempre se detiene en la puerta del hermano mayor, donde éste le tira unos pétalos de flores y cosas así. Una vez que eso sucedió (e hice el reportaje fotográfico de rigor) fui a Granada. Llegué a las doce de la noche y pasé la noche sin dormir, entre cenar, mirar el correo (después de una semana estaba a tope), preparar la maleta y por supuesto ver el capítulo 6x10 de Perdidos, con casi tres interminable días de retraso.

A las 5:15 tenía reservado un taxi para que me llevara al aeropuerto. Volé a Madrid durmiendo, comprobé que mi vuelo a Pisa era el único que saldría con retraso (una hora), esperé un rato, volé a Pisa durmiendo (despertándome justo para ver cómo recogían el desayuno incluído), y decidí comer antes de venir a casa. Fui a un café del aeropuerto y me dirigí al camarero:

- "Salve, vorrei una focaccia e una botiglia de acqua" [ Buenas, querría una focaccia y una botella de agua ]
- "Mi dispiace, non parlo spagnolo" [ Lo siento, no hablo español ]

En relación con esta anécdota, debo decir que hace unos días conocí en Zaragoza a la novia de un amigo del fútbol, italiana. Por hacerme en simpático le hablé en italiano, y ella cambió al inglés... En mi defensa hay que añadir que una de mis nuevas compañeras me ha dicho que hablo superbien el italiano, pero no sé qué pensar.

Bien, después, tomé un taxi para venir a casa. Le dije la dirección, Piazzale Martin Luther King, me preguntó la zona, y después de hacerme un ruta turística pasando incluso junto a la torre, me llevó a una dirección equivocada. Me dijo que es que era la calle Martin Luther King, pero cualquiera puede ver que esa calle no existe. Finalmente, encendió el GPS y me llevó a casa que, gracias a que le dije la zona, estaba cerca.

Ayer me acosté algo antes de la una y media y, como no había dormido casi en la noche anterior, me he levantado a las 3 de la tarde y porque sonó la alarma. La casa está bien, pero de ella y de los compañeros hablaré en otra ocasión, que luego me dicen que soy un cansino...

3 comentarios:

J. dijo...

Genial las anédoctas! Añade a esas la de cuando intentaste hablar alemán en el interrail y te reconocieron como español.

Por fin has cumplido el sueño de mucha gente: vivir en una casa de hippies!

superfluo dijo...

Las comunas hippies están muy sobrevaloradas. Por las noches no hay orgías ni nada de eso. Y el comunismo está muy bien hasta que se comen tus galletas de chocolate...

p.chungo dijo...

Es un buen momento para recordar este bonito documento, protagonizado por una de las dos únicas personas del mundo que hablan más idiomas que tú

http://www.youtube.com/watch?v=i3DifA0edXI&NR=1

La otra es el Papa.

Feliz estancia!