El viernes cenamos en Temaki-ya, un establecimiento de comida rápida japonesa, donde fundamentalmente y tal como su nombre indica ofrecen temakis: sushi servido en un cono de alga nori. Está situado en una callejuela del barrio gótico de Barcelona, en una zona con bastante mala pinta. Yo pedí un temaki de cangrejo natural, salmón, cebolleta, rúcula y mayonesa japonesa picante. Acompañado de una sopa de miso y de una cerveza (esta sí, barcelonesa) queda uno más que preparado para el rock and roll.
El sábado desayunamos en el buffet libre del hotel pijoteras, pero almorzamos en el restaurante Koyuki, ya comentado en el blog de cocina. Está regentado por un japonés adorable (y su mujer) que se pasó la comida haciéndole figuras con globos a una niña. Gyozas, sushi, tempura, pollo teriyaki, arroz y de postre un par trufas de té y sake.
Como el postre fue ligerito, hubo merienda en la pastelería Takashi Ochiai, con dulces desde auténticos japoneses hasta convencionales pero con un toque nipón, como por ejemplo un tiramisú con galletas de té matcha. Para acompañar, un té frío japonés o un batido de té matcha.
Para cenar fuimos a uno de los restaurantes Udon, también mencionados en el blog de cocina, donde básicamente hay distintos tipos de fideos japoneses, en sopa o al wok. Un punto negativo es que cierran pronto, y que la cocina cierra bastante antes del horario oficial de cierre. Nos distrajimos contemplando las vistas desde la cúpula de la antigua plaza de toros de Las Arenas, ahora reconvertida en centro comercial, y casi me quedo sin comer mi sopa picante Niku udon.



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