La primera impresión de Riga no fue la mejor. Llovía y las calles estaban bastante oscuras y solitarias. Encima, hay dos albergues que se llaman prácticamente igual y entramos en el equivocado; por fortuna nos aclararon en seguida que a pesar de no tener reserva debíamos tenerla en el alojamiento homónimo. Aparte de ese pequeño momento de tensión, no recuerdo ninguna anécdota reseñable, así que simplemente os muestro algunas fotos de las
muchas cosas que ver en Riga, aunque me quedo con Tallín.
Embajada en el barrio art-nouveau
Vista del río Dvina Occidental
Edificio de estilo estalinista
Monumento a la libertad
La casa de los gatos
Casa de las Cabezas Negras e Iglesia de San Pedro
Las 3 hermanas, casas gremiales
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