viernes, 6 de junio de 2008

De Sanlúcar

No hace mucho yo era "Peluca". Hasta que un buen día sentí la necesidad de cambiar y dejar a mi peluquero de toda la vida (quizá no porque me engañara, como algunas piensan). Un amigo me recomendó al nuevo. Lo llama el "Calvo", y todavía no sé por qué. Si tienes que sentarte a esperar tu turno, tienes tus revistas para hombres que te amenizan. Con eso ya está amortizado el medio euro extra que te cobra. Pero el gran cambio fue la tijera por la máquina. Con ella, fue mucho más que un corte de pelo, toda una experiencia purificadora, una metamorfosis de cuerpo y alma. Sentir cómo salen despedidos los mechones y con ellos todo aquello que quieres dejar atrás. No dejaba de pensar en Taxi driver (quién sabe, quizá mi vida acabe como la de Robert de Niro) aunque no me atreví con la cresta.

La última vez sonó la alarma del móvil mientras estaba en la tarea. "¿Será posible? He puesto la alarma del móvil para acordarme de algo... ¡¡y ahora no lo recuerdo!!". El pobre hombre parecía realmente afectado por su mala memoria. Estuve a punto de decirle que si olvida que ha olvidado algo lo recuerda, pero el estrés no le duró en exceso: "Tengo tantas cosas que hacer cuando salga de aquí que lo primero que voy a hacer va a ser tomarme una cerveza para no agobiarme".


"Nos critican nuestros pelos,
la pinta y el buen humor"
(Leño, Como debe de ser)

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Lo digo y lo mantengo, te han timado durante años fernan, ibas .... te decía q te cortaba y salias igual... menos mal q cambiaste, y si encima te sientes mejor pues, todos ganamos no?

:P besos

superfluo dijo...

yaka: Pero bueno, más años lleva timándote a ti Brunaco y no escribo en tu blog echándotelo en cara!! xDDD