Viernes
Salí de currar a las 15 y cogí el bus de las 16 para Madrid (gracias por llevarme a la estación, Señorita Amarilla). Uno, que ha viajado bastante, conoce las bandejitas de los aviones, que se despliegan desde el asiento delantero y te permiten colocar cosas. Estos autobuses de última generación tienen algo parecido, pero hay que tener mucho cuidado con su uso porque mi emepetrere salió literalmente volando en uno de los baches. Al final acabamos cuatro personas agachadas por el suelo buscándolo, y apareció. A la señora que estaba al lado tuve que decirle que buscara algo chiquitillo azul porque no sabía lo que era un reproductor mp3.Sin muchas más incidencias llegué a Madrid. Me dirigí a casa de Paula, con quien había quedado. Ella llegó tarde pero perdí la cuenta de las veces que llamó la pobre para disculparse por el retraso. Fuimos a su casa porque la pobre llevaba currando infinitas horas y quería ducharse. Me presentó a su compañera de piso que me saludó con un pijama de lo más sexy. Según Paula, ella sabía perfectamente que yo iba a aparecer por allí, pero parece que le gusta exhibirse ;) Me contó que es una chica bastante rara, es gallega y con un padre sirio que fue el primer alcalde árabe en Europa!
Después Paula me invitó a una Sandy diciendo que es lo más fuerte que tiene en la casa xD Para hacerme más grata la espera me dejó El país y el suplemento dominical (por trabajar allí tiene el privilegio de tenerlo dos días antes de su aparición); lo primero que hice fue dejar la cerveza encima y ponerlos chorreando.
Unas cañas a la madrileña (con esa capa fina y persistente de espuma) y unas tapas a la madrileña (pagándolas). La chica tenía frío y fuimos a su casa a por más ropa. En la entrada a la casa había un gran pañuelo blanco que debió dejar allí el vecino que lo encontró en el patio interior para que lo recogiera su dueño. El caso es que Paula me contó que su compañera es muy supersticiosa y decidió atarlo a su puerta para acojonarla un poco, aún no sé si con resultado o no.
Después se unió P., que estaba "deseando conocerme" y yo que me alegré bastante del encuentro. Me preguntaron dónde quería ir. A cualquier lugar donde me dejen entrar con estas pintas, respondí yo. Y me llevaron a un bar ochenteno. Cervezas a la madrileña. Un taxi cada vez que se cambia de bar. Y me llevaron a un local con una pinta malísima (de pijos y eso) pero que tenía una barra secreta para amigos de los camareros, y allí que fuimos. No pagamos ni una ronda, nos pusieron buen rock and roll y los camareros cantaron las canciones con nosotros.
Antes de darme cuenta eran más de las 3, y yo debía estar a las 4 en Barajas. P. se ofreció amablemente a llevarme en coche; a mí no me hacía gracia causarle la molestia de hacerle sacar el coche a esas horas (y con más alcohol encima del recomendable), pero insistió ante la imposibilidad teórica de encontrar un taxi en ese sitio y a esa hora. Me llevaron a la T4 al ritmo de Los petersellers, P. dejó el coche donde primero pilló y yo me bajé para coger la maleta. Pero para mi sorpresa ellos también se bajaron conmigo y me acompañaron a facturar. Yo le pregunté a P. si no debería aparcar bien antes, por el riesgo de que se lleve el coche la grúa; pero me contestó que con el morado que si se llevaba el coche la grúa casi le hacía un favor. Facturé, y antes de superar el control de seguridad compartí con ellos los zumos de frutas que me traje como desayuno. Después llegó la despedida y las promesas de que hay que repetirlo, pero en un finde con más tiempo. De verdad, muchas gracias por todo.
El avión estaba medio vacío, o medio lleno para los más optimistas. Entre la amplitud, el antifaz y los tapones pude dormir unas tres horas. Cuando me desperté, me tocaba atrasar el reloj una hora...
Sábado
Flashback. Sábado 25 de noviembre de 2006. Tres españoles residentes en diferentes ciudades de Italia (Piacenza, Pisa y Padova) decidieron quedar junto a una italiana en Módena, ciudad de residencia de ésta última y, aproximadamente, punto central (ver mapa). Fue lo que por entonces se llamó la kdd italiana. Cuando llegué a Módena, una chica me miraba mucho y me persiguió por la estación. Finalmente se acercó y me dijo: "Scusa, sei madi? [Perdona, ¿eres madi?] en referencia al apodo que yo utilizaba por aquellas fechas.Al salir del aeropuerto de los rodeos que tuvimos que dar para llegar, el sábado 7 de junio de 2008 a las 8:00 hora insular, Azalea (o Noe para los amigos) me esperaba. Sus primeras palabras fueron precisamente las primeras que le escuché cuando la conocí: "Scusa, sei madi?".
Lo primero que hicimos fue alquilar un coche para irnos a recorrer la isla. El elegido fue un Volkswagen Polo de color plata, muy parecido a mi coche. Salimos del aeropuerto con las llaves, en busca del vehículo, y no me lo podía creer: estaba lloviendo. Para una vez que voy a Tenerife y llueve!!!! Pero la cosa no fue grave porque en esta isla cuando te mueves 5 kilómetros cambia el clima totalmente.
Me monté en el coche y lo saqué del aparcamiento, para que Noe pudiera meterse sin tener que hacer circo. Y entonces se me caló por primera vez. Y sí, si digo primera es porque a lo largo del finde hubo más de una. Más tarde Noe me confesaría que en ese instante pensó que con esa pericia al volante iba a matarla. Y es que por muy parecido que fuera a mi coche, el hecho de que no sea mío me imponía bastante e iba con demasiado cuidado...
Después de haber dormido unas 3 horas y teniendo todo el día conduciendo por delante, necesito un café y la primera parada es en la Esperanza para desayunar. Preguntamos qué hay de comida, nos ofrecieron "bocadillitos" y me pedí uno de (carne) mechada, para empezar el día con energía. Lo del diminutivo era por el modo de hablar canario, porque menudo bocata salvaje me sirvieron, después se me estuvo repitiendo a lo largo de todo el día.
Una vez repuestos y después de otra calada (no mamá, que yo no fumo, me refiero al coche) partimos rumbo al Teide. El camino de ascenso es precioso, se atraviesa un parque natural que se llama la corona forestal y paramos unas cuantas veces a echar fotos tan chulas como ésta.
Estamos a tanta altura que hemos dejado las nubes debajo tan nosotros. Esa cosa grande que se ve es el Teide. Si quieres ofender a un tinerfeño dile que el Teide es más bien chiquitillo, pero a mí sí me impresionó.
Seguimos subiendo y cogimos el funicular para ver las vistas desde arriba. Yo quería subir hasta la misma cima y poner una bandera granadina, pero el funicular no llega hasta la cúspide y hace falta un permiso para continuar subiendo. De todos modos cuando vi lo vertical que es el ascenso me alegré porque me hubiera despeñado seguro. Hay que decir que el funicular se zarandea más de lo recomendable y que asusta un poco ;) Una vez arriba, hay senderitos para buscar miradores y hay que tener cuidado porque las piedras en zonas umbrías tienes restos de nieve, y yo casi me caigo con una. Dicen que se nota tanto la altitud que cuesta andar, yo creo más bien que es que estamos viejos :D
Teide y mar de nubes visto desde allí. A ver si alguien es capaz de ver Gran Canaria...
A continuación vino el parque rural de las Cañadas del Teide, donde nos pusieron un vídeo muy chulo sobre la leyenda del Teide (el demonio que habita dentro y que de vez en cuando se encoleriza y el volcán entra en erupción), después fuimos a buscar tajinastes para acercarnos a hacernos fotos como esta (aunque cuando la veo siempre pienso lo mismo que el marido de Esperanza Aguirre, ¿qué hago yo con esta facha?).
Muy bonitos los tajinastes, pero una vez a una distancia corta te das cuenta de que tienen dentro infinitas abejas!!! Pedimos a un guiri que nos hiciera una foto juntos, parecía sueco y se lo hizo durante unos instantes en los que yo estaba junto a esas agujas con alas sufriendo, pero al menos me atreví porque hay que comentar que Noe no se acercó a menos de cinco metros :D
El siguiente punto fue Vilaflor, que no debe confundirse con Villaflor (ahora conocido como Peligros) porque allí no había chorizos. Vilaflor presume de ser el pueblo más alto de España, pero en realidad ese mérito es de Trevélez (Granada). Fíjate qué anécdota te cuento por si queréis ganarle un café a un canario. Fue una parada estratégica para comer, pero estuvo guay porque el pueblo es muy tranquilo.
Sin exagerar un ápice, de entre todas las personas de este mundo, Noe es la
Luego fuimos al bar del pueblo y probé un barraquito: una capa de leche condensada, otra de café, otra de leche normal cremosa, limón, canela y unas gotitas de licor (pocas que había que conducir luego). Si suena bien, os aseguro que sabe aún mejor.
Y lo mejor, el precio. Mientras Noe estaba en el baño pedí al camarero que me cobrará y me dijo que era 1.90. Yo respondí que no sólo mi café sino también el Nestea de Noe (es lo que bebe normalmente, nadie es perfecto), y el camarero ya se rio y me dijo que ellos todavía mantenían precios de pueblo.
Antes de continuar el viaje, tocaba decidir nuestro próximo destino y había dos opciones: Masca o el Médano. Noe no tenía claro cual era mejor, y decidimos preguntarle al camarero y que eligiera él. Para darle más emoción, apostamos (un céntimo) cual sería su decisión y como los lectores sagaces habrán adivinado, el camarero escogió la opción que no era la mía: Masca. También nos dio unas breves nociones de cómo salir del pueblo y llegar allí, a unos 60 km.
Andaba yo ya picado por haber perdido la apuesta y en vez de quedarme calladito, empecé a liarla y antes de darme cuenta yo solito me había metido en un buen jaleo: aposté a que sería capaz de llegar a Masca sin mirar el mapa de carreteras ni pararme a preguntar. No fue fácil porque no hay carteles hasta que no has llegado al lado del pueblo, y hubo algunos momentos de pánico, pero lo conseguí. Mi premio: ganarme el título de "GPS con patas".
Masca es un pueblo muy chulo, en la falda de una montaña, en una zona muy accidentada geográficamente. Nos sentamos en un mirador y sólo se oía la naturaleza. Yo estaba tan cansado que me tumbé (sobre el borde) y casi me quedo dormido, hasta que me di cuenta de que si me daba la vuelta me caía por el barranco.
En los últimos kilómetros, la carretera serpentea hasta extenuar al conductor y es muy estrecha, cuando viene uno de frente se Masca la tragedia.
Para acabar el día, tras recorrer caminos de plataneras (mira, me fui sin comer plátanos de Canarias), fuimos a la Punta de Teno, donde hay playas con acantilados. No estuvimos mucho tiempo allí, y sólo tengo recuerdos sueltos. El agua tenía un color azul realmente precioso. Noe quería montarse en una moto acuática. Una pareja hippy, viendo que ellos mismos no se atrevían, tiraba a los perros no desde un acantilado, pero sí desde una altura considerable.
Pero en la otra parte de la punta el azul era aún más bonito...
Y después de un día de turismo muy bien aprovechado, unos cuantos kilómetros hasta su casa, justo en la otra punta de la isla. Pero si el conductor es malo, la copiloto también tiene lo suyo. Yo andaba mosqueado porque el indicador de la gasolina no se había movido a pesar de haber hecho más de 200 kilómetros; hice algún comentario y Noe confundió el indicador del depósito con la temperatura del aceite y se asustó porque creía que nos habíamos quedado sin combustible. Vaya par de dos...
Es bastante curioso que nos recorrimos la isla de cabo a rabo y que lo único que nos costó encontrar fue su casa; hasta dos veces nos equivocamos de salida de autovía (allí llamada autopista) antes de llegar a La Laguna. Ante la dificultad de encontrar aparcamiento y el miedo a que le pase algo a ese coche que no es nuestro, lo dejamos toda la noche en un aparcamiento público.
Lo primero que hice fue darme una (muy necesaria) ducha, después me senté en el salón y conocí a Jenni (o como se escriba), una de sus compañera de su piso, cuyas primeras palabras para mí (después de una acalorada telefónica, todo hay que decirlo) fueron "ustedes los hombres son unos #$%&[^!!". Quiero creer que me trató de usted no por mis canas sino porque los canarios siempre lo hacen...
Noe estaba con ganas de japonés y como ahora me he aficionado yo también a esa cocina, pedimos comida nipona a domicilio. Pero pidió sushi cuando en realidad quería makizushi y su gozo se vio en un pozo... Voy a ganarme una fama de guay exagerada, pero la verdad es que me costó trabajo comerme el sushi sin palillos... Y bueno, ya puestos a tirar piedras sobre mi propio tejado, negaré haber dicho esto, pero estuvimos viendo Titanic en la tele, y no nos fuimos a dormir hasta que terminó!!
Yo dormí en el sofá del salón, sin almohada, pero bastante bien. Ea, he sido bueno, porque pensaba dar más chicha a la historia diciendo que me obligó a dormir en un sofá de mala muerte, tirado como un perro, sin almohada... y que iba a deshabilitar los comentarios para que no trascendiera la verdad (que tuve que insistir mucho para que no me dejara su cama y se fuera ella al sofá)
Domingo
Madrugón, desayuno y a recoger el coche del párking. Lo primero fue pagar en la máquina. Metimos el ticket y Noe intentó gastar las miles de monedas que tenía en su monedero, pero justo cuando solamente faltaban diez céntimos, la ranura para las monedas se cerró. Volvimos a probar, esta vez a velocidad de vértigo para que no diera a tiempo a que se cerrara, pero volvió a pasar lo mismo. Entonces la voz del Gran Hermano nos dijo que podíamos ir a pagar en la salida, y resultó que admitía un máximo de veinte monedas y se nos atragantaba la definitiva veintiuna.Atravesamos el parque natural de Anaga en coche, con una parada para investigar cómo poner las luces antiniebla (una vez más, atravesamos las nubes durante el ascenso). Esta vez el viaje estuvo amenizado con música, ya que Noe se trajo un CD de Sugarless (la ex-banda de Huecco, el de "pa mi mulata, pa mi morena"). Fue muy fácil introducirlo, y todo un lujo disfrutarlo, el problema vino cuando quisimos cambiarlo por otro porque... ¡¡no pudimos sacarlo!! De hecho pensábamos preguntar al devolver al coche y se nos olvidó, así que el disco todavía está en el coche...
Poco después llegamos a la playa de Benijo. Por si alguien ha oído hablar de ella, sí, es nudista, pero nosotros no nos quitamos la ropa. Un perro feroz propiedad de unos hippies que acampaban allí nos impidió inicialmente el acceso. La playa es muy bonita, no tan peligrosa como Noe decía, y nos bañamos. Nos llenamos de arena para todo el día, y yo con mi astucia habitual me había olvidado la toalla en la península.
Volvimos a La Laguna. Intentamos comer en un guachinche, que es un restaurante típico canario, pero al llegar estaba cerrado, para sorpresa de otros dos grupos de personas que encontramos en la puerta. Esto trastocó nuestros planes y yo propuse seguirlos a ver cual era su segunda opción, pero Noe tenía su propio plan B. La lástima fue que estuvo también cerrado, al igual que el plan C, y el D, y no sé hasta qué letra llegamos... Así que preguntamos a un autóctono si conocía algún guachinche que abriera el domingo. Y él muy amablemente se ofreció a llevarnos en coche al centro para seguir buscando allí, que con tanto plan, nos habíamos alejado ya. Y ahí fuimos con un desconocido que iba proponiendo sitios que sucesivamente resultaban estar cerrados. Pero nos propuso ir a su pueblo, la Esperanza, en cuya plaza había un lugar fabuloso que se llamaba la Tasca el Palo y eso hicimos; nos despedimos, cogimos el coche y rumbo a la Esperanza, otra vez :D
Una vez en el pueblo, paramos a preguntar a un señor mayor donde estaba la plaza del pueblo y los dijo que, si lo llevábamos, él nos indicaba y eso hicimos. El tío se montó atrás y yo iba de taxista, esperando alguna indicación que nunca llegó. Yo hice como en la autoescuela, seguir recto mientras no se diga lo contrario, y a un minuto después habíamos llegado a la plaza. El señor nos dio la gracias, se bajó, aparcamos en la puerta de la tasca y a comer. Hubo un momento de pánico porque un cartel decía que cerraban los domingos, pero esta vez hubo suerte y pudimos entrar.
En palabras de Noe, un auténtico guachinche tiene que ser cutre, así que nuestra tasca no podría calificarse como tal, porque resultó ser un sitio bastante más pijo de lo que buscábamos. Nos tuvieron un buen rato esperando una mesa porque no teníamos reserva, y cuando les pareció oportuno nos dejaron sentarnos en una mesa que llevaba vacía desde que llegamos y que pensábamos que debía estar reservada. El sitio era muy curioso porque el cocinero avisaba al camarero tocando una campanilla de que había un plato listo para ser servido. La comida fue buena y abundante (perdoné el postre y eso no pasa a menudo) pero no demasiado típica. Lo mejor los entremeses, queso asado con un mojo menos picante de lo que pensaba y croquetas con queso de nosequé y miel de caña; sólo con eso ya casi comimos.
Por la tarde fuimos a Garachico, un lugar al que yo me empeñaba en llamar Garagüey. Tiene unas piscinas naturales chulísimas, y por supuesto no nos negamos a un bañito, a pesar de que las otras dos personas que se estaban bañando no pasaban de ¿siete años? Para tranquilos, supimos adaptarnos a la situación y comportarnos como ellos, y si para eso hay que tirarse por un tobogán, pues se tira uno...
La verdad es que yo no pensaba tirarme pero pronunció las palabras mágicas ("¿no tendrás miedo?")...
Esta vez tuvo menos gracia mi ocurrencia de olvidarme la toalla, porque no había sol ya y no fue fácil secarse en un tiempo récord (ya que habíamos quedado para cenar). Fuimos al aeropuerto, llenamos el depósito y devolvimos el coche. Al final la aguja se movió, 450 kilómetros gastando sólo la mitad del depósito de un Polo. Y cogimos un taxi a La Laguna. Habíamos quedado con unas amigas de Noe llamadas Inés y Jessica que contra todo pronóstico son alemanas, trajeron a otra amiga teUtona Tomke y a un chileno. Las alemanas acababan de llegar de Granada y Sevilla, decían que Granada era mucho mejor y que los andaluces eran muy buitres xD
Compramos pizza y la comimos en casa. En un momento dado las alemanas rompieron el hielo y organizaron un improvisando concurso de eructos, para que luego digan que son gente seria :D También cantaron la canción de Alfred J. Kwak en versión original [Warum bin ich so fröhlich, so fröhlich, so fröhlich...]. Noe fue a cambiarse de camiseta y volvió con una camiseta de Sugarless, muy poco apropiada para el té que tomamos de postre porque el suyo rebosaba ya de azúcar!
Lunes
Jenni tenía que madrugar y me despertó sobre las seis de la mañana cuando fue al baño o la cocina. Pero para cuando llegó al salón, donde yo dormía, ya estaba sobando otra vez xD La otra compañera de piso también madrugó, pero se movió con el sigilo de un ninja y a ella no la oí en absoluto.Mi vuelo salía a la hora de comer, así que no hubo tiempo para ir muy lejos y estuvimos viendo La Laguna, que por otra parte es un sitio bonito y, de hecho, Patrimonio de la Humanidad.
Me detuve en un quiosco a comprar unas postales. Mientras, un libro atrajo la atención de Noe. Se titulaba "Sushi para principantes". Ella comentó la ilusión que le hacía tener un libro de cocina japonesa y se lo compró. No fue fácil abrirlo porque venía muy muy muy bien envuelto. Cuando lo consiguió, observó que no había ni una sola foto, que tenía muchas letras y demasiado pequeñas para tratarse de un libro de cocina. Y al leer la parte posterior del libro, ya constató que no era ningún libro de cocina, sino una novela, con un argumento, por cierto, de lo más interesante que nos hizo entender por qué el acceso a su contenido estaba tan bien custodiado:
"Lisa, editora de una revista de moda londinense, se cree genial. Lo tiene todo: un novio fotografo guapisimo, se viste de Prada, solo va a los sitios fashion... Pero de repente la mandan al fin del mundo, a lanzar una nueva revista en Dublín, donde ni siquiera habrá una tienda de Versace, ni de Moshino, ni de nadie que valga la pena (...)"
Después paramos en una cafetería, "Época", muy bien bautizada porque la excelencia del café trasladó a mi mente a otra época y otro lugar (Italia), pero en lugar de tomar el café en la barra como allí, estaba sentado en un sofá, escuchando jazz y frente una biblioteca para hacer intercambio de libros... Un sitio un poco de guays, pero que me gustó mucho mucho. Igual teníamos que haber intercambiado el libro del sushi :D
Yo estaba ya tan cansado que me tumbaba en cualquier lado.
Y no dio tiempo a más, el resto del día fue viajar hasta llegar a casa poco antes de la medianoche. Un poco de estrés en Madrid, colapsada por la huelga de transportistas, que me hizo temer por mi autobús, pero todo bien.
Sólo me queda decir que muchísimas gracias por todo, Noe, me encantó el fin de semana.
"Ayer tarde
Con la intención de conocer algo nuevo
Nos reunimos allí
Y todo comenzó a surgir como un sueño"
(Adaptación de Triana, El lago)

2 comentarios:
Pues solo me queda decirte (aunque ya te lo dije ayer) que para mi el finde tb fue genial, asi que ya sabes, cuando quieras aqui estoy (o en madrid, que no es lo mismo pero es lo que hay :)
Besotes
Aza: Pues muchas gracias, es posible que me anime y algún día vaya a verte a Madrid :)
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