Por la tarde fui a visitar a la abuelita para que me felicitara. Caminaba cabizbajo por Pedro Antonio de Alarcón y vislumbré un billete de diez euros. Lógicamente, me acerqué y lo eché a la buchaca; yo diría que soy una persona con bastante suerte, pero muy mala, y en cualquier caso estas cosas no es que me sucedan a menudo. Pero mi felicidad empezó a diluirse porque el billete empezó a pesarme en el bolsillo. Tanto, que sentí la necesidad de quitármelo de encima. Miré alrededor en búsqueda de un posible dueño, pero lo único que vi es el local de comida turca en cuya puerta encontré el dinero. Un local donde por cierto algún día tuve una interesante conversación (o más bien un interesante monólogo) sobre el suicidio. Así que sin saber bien cómo transcurrieron las cosas, antes de darme cuenta les había dejado el billete a ellos, por si quien lo había perdido en la puerta entrase a preguntar.
Y seguí mi camino, con el angelito tratando de convencerme de lo guay que soy, y el demonio poniéndome los pies en el suelo al grito de gilipollas. Y una señora me detuvo, y me preguntó si me llamaba Pablo. Así se llamaba mi padre, y como no es la primera vez que me llamaban así, me presenté como el hijo de Pablo. Ella se disculpó porque me había confundido con alguien que seguro se llamaba Pablo, y dio unos cuantos más detalles intrascendentes que me hicieron darme cuenta de que sí se refería a mí. Resultó ser una amiga de mi madre que básicamente había visto la escena y quería opinar sobre la tontería que acababa de hacer, además de darme saludos para la abuela.
Absurdo, sí, pero si algún día yo pierdo algo, quizá me gustaría que alguien hiciera lo mismo. Naturalmente, esa breva no caerá; nadie entrará a reclamar el billete y se lo quedarán ellos, pero en cualquier caso ese dinero no me iba a sacar de pobre y desde Marruecos la familia del dependiente seguro que lo agradecerá.
Esa noche salimos en familia a tomar algo. Al volver pasamos por el colegio de las Siervas del Evangelio y se celebraba su fiesta benéfica anual para subvencionar misiones en Sudamérica. El evento estrella es la tómbola y compramos unas papeletas por hacer gasto. Yo abrí una de ellas y tenía premio y eso no es nada, pero que nada, habitual. Solo fue un pañuelo muy chulo que regalé a mi madre, pero a ella sí le tocó un juego de fuentes y utensilios de cocina que valoró en bastante más del dinero desaprovechado a lo largo del día. Quiero pensar que mi energía positiva tuvo algo que ver en ello...
Nos recogimos temprano. Había precedentes de noches de insomnio. Había estado siendo el hombre del saco, y no por quitar el sueño a las niñas, sino por mi incapacidad de acometer la ordenación de mi cuarto. Y esa noche dormí trece, trece horas, y las curvas de la suerte se estabilizaron (sólo un poco), y todo volvió a transcurrir con relativa normalidad...
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"Orgulloso de ser un tonto"
(Hora Zulú, A ver si me entiendes)



9 comentarios:
jajajajaja, me alegro de ser la primera en leer este sitio, o por lo menos en comentar.
Y si quieres un pequeño consejito, no seas tan tonto tronco, jejeje.
Te sigo. besotes y ciaa!!!
¡Pa pegarte! Si es que... la próxima vez entra, te pides algo de comida y así le haces gasto al local, se te queda la conciencia algo más tranquila y llenas el gaznate.
Y por cierto, ese cuarto no está desordenado, tendrías que ver cómo está el mío al final de la semana.
PD: A ver si me comentas alguna vez :P
Eso ha sido el karma!! Si no, que se lo digan a Earl. Aunque la buena acción se ve que revertió en tu madre :)
Efectivamente, viene que ni pintado el nombre del blog a la acción que acompaña el primer post xDDDD Mira que dejar el dinero en el shawarma!! xD Como post de comienzo no se puede negar que no deja indiferente! veremos como nos deleita con nuevas aventuras :D
azalea: Jo tía, te has enrollao ahí tope guay, ha molao mazo el comentaca :)
miauz: No soy yo muy de comentar, pero sí, hay algunas imprecisiones dignas de comentario en tus últimas crónicas que espero precisar cuando tenga un rato ;)
mariló: Sólo puedo decir que no te he entendido mucho, porque supongo que Earl no es por el Earl Grey ni Karma por Karma Chacón...
zel: para "que ni pintado", ese retrato que sigo esperando, que ni pintado ni esbozado ni nada :P
Por comentar algo no referente a la historia:
Muy blackmetalero te veo yo últimamente... Si es porque te gusta, bien. Si es porque necesitas una vía de escape, hay estilos musicales mejores. De todas formas, espero que no dejes de escuchar a los Amon Amarth (tanto en sus discos black como los viking).
No si absurdo.... será posible dejarle el dinero al del shawarma?? y será posible dormir en el suelo con la cama llena de cosas?? xDDD Cuanto menos me he reido.... estamos apañados contigo!!
A veces me pregunto en qué piensas. Desde luego que tantos años a mi lao te hayan servido de tan poco!!. Eso uno trinca el billete e invita a cañas a las amigas ;).
Besos, postea a diario ya sabes el tipo de blog que me gustan ;).
jonás: El black metal mola y siempre ha molado!! No niego que el estado de ánimos afecta a la música que uno escucha, sólo últimamente he conseguido que me gusten Burzum! xDDDDD
yippee-ki-yay: Son ya muchos años, no deberías sorprenderte. Nunca te han gustado mis ideas geniales como el billete de tres caras...
doyfe: (Al menos en esto de los blogs) tú eres insaciable, seguro que no estaré a la altura de tus blogs preferidos ;)
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