viernes, 5 de febrero de 2010

De viaje por Aragón (II)

El sábado fuimos a Belchite, un pueblo de Zaragoza que fue destruido en la Guerra Civil y, en lugar de reconstruirlo, decidieron dejar las ruinas como recuerdo de los horrores de la guerra, y construir un nuevo pueblo al lado.


El pueblo es famoso entre los aficionados a la pseudociencia de lo misterioso, pues algunos (Fríker Jiménez y compañía) aseguran que hay muchos espíritus en pena por allí, y se dedican a hacer psicofonías. Precisamente nos encontramos allí a un chalado que probablemente fuera colaborador de Cuarto (Cuarto Cuarto Cuarto) Milenio. Iba con unos mapas, se dedicaba a tocar las piedras para escuchar el ruido producido... como si buscara un tesoro. La verdad es que dio mal rollo tener a ese tipo merodeando por allí pero, por lo demás, el lugar es bastante curioso.


Como aquello está en ruinas, en un momento dado y sin darnos cuenta nos salimos del pueblo, y pasamos a la otra orilla de un pequeño arroyo. Parecía no tener puentes, pero antes muertos que volver sobre nuestros pasos, y seguimos hasta el final. Cuando ya nos veíamos utilizando un tronco como puente, vimos que el arroyo se metía debajo de la iglesia y pudimos cruzar a la otra orilla. Una pena, porque hubiera sido más divertida la otra opción.


Por cierto, muchísimo cuidado en la carretera entre Belchite y la autovía (Zaragoza - Valencia) porque las dos veces que he pasado se me han cruzado animales (tejones).

El siguiente punto fue Daroca, un pueblo curioso por estar rodeado de colinas donde se sitúan la muralla de la ciudad. En la foto pueden verse las murallas y los torreones.


Está en la ruta natural entre Madrid y Barcelona, así que los del pueblo edificaron una gran puerta para impresionar a los visitantes. La verdad es que aparte de eso no hay mucho más que ver...

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