Después cerraron la comunicación con la línea francesa, por lo que la estación está semiabandonada (aún circulan trenes regionales a Zaragoza), y actualmente es posible curiosear por allí en los trenes viejos.
En la zona, el clima es de alta montaña, y es curioso ver cómo la gente quita desde los balcones las estalactitas de hielo que se forman en los tejados, y como advierten de que no se aparque bajo las casas por el riesgo de que se desprenda la nieve del tejado.
Después, se nos ocurrió cruzar la frontera francesa para que Francis pudiera decir que ya ha estado en ese país. En la parte española de la frontera está la famosa pista de esquí de Candanchú, y en la parte francesa están los españoles que no quieren pagar por entrar en la pista, tirándose con trineos por allí. A falta de trineo, nos apañamos con unas bolsas de plástico que tengo en el coche para ir a hacer la compra.


Finalmente, y previa parada para comer, fuimos al castillo de Loarre. Está considerado el castillo románico mejor conservado del mundo, y se ha utilizado como escenario para varias películas, como "El reino de los cielos" (confieso que no la conozco).
Como honrados ciudadanos que somos sacamos nuestro ticket, pero el castillo no tenía ningún vigilante que lo comprobara. El castillo fue bonito, pero al estar a una gran altitud, hacía un frío y un viento increíbles, que no nos dejaron disfrutar plenamente de la visita.
Y, para terminar, una curiosidad. ¿Cuál es la mascota de los heavies? La solución, en la imagen.

2 comentarios:
Molo mazo ese dia, con la nieve y metiendonos en los trenes abandonados. Las bolsas del carrefour un puntazo, jeje
La próxima vez con un trineo del Decatlon :)
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