San Valero es un día muy celebrado en Zaragoza, lo que me sorprendió viniendo de Granada, donde casi nadie sabe quién es su patrón (¿lo sabías tú?). La principal tradición del día es comer Roscón de San Valero, que es como un Roscón de Reyes pero sin sorpresas dentro, en la Plaza del Pilar, donde los zaragozanos hacen colas infinitas para comer del que reparte el ayuntamiento. También hay jornada de puertas abiertas en muchos monumentos, así que aprovechamos la mañana del viernes para visitar de gratis la Seo, que, junto al Pilar, es una de las dos catedrales de la ciudad, y donde se halla un busto-reliquia del patrón.
Por cierto, como me gusta vivir en ciudades con una torre inclinada, en Zaragoza también tenemos una, con el castizo nombre de San Juan de los Panetes. En la siguiente foto se ven las torres de Zaragoza (el Pilar, la Seo y San Juan).
Por la tarde, nos acercamos a Utebo, un pueblo del área metropolitana donde hay una bonita iglesia, con una torre de estilo mudéjar. La arquitectura mudéjar de Aragón por cierto es Patrimonio de la Humanidad.
La anécdota fue que siguiendo la calle principal del pueblo se termina en un camino de cabras, donde nos encontramos un tractor de frente, y desde el cual no fui capaz de coger la autovía para volver a Zaragoza, sino que hubo que regresar por la nacional pasando por el pueblo vecino.

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