viernes, 23 de julio de 2010

Antisocial

Normalmente soy una persona bastante antisocial que no habla con desconocidos (de pequeño, mis padres me enseñaron que era algo que no había que hacer). Sin embargo, y valga la redundancia, últimamente estoy desconocido.

El pasado sábado vine a Barcelona, donde estoy toda la semana  (tras un fugaz paso por Zaragoza) de congreso. Cuando llegué a la cola de facturación en el aeropuerto Galileo Galilei de Pisa; vi a un montón (¿30?) de chicas adolescentes con la equipación del Barça. Me tocó sentado al lado de una de ellas y estuve hablando con ella, incluso en catalán (que es algo que me da bastante vergüenza). Me contó que son de la sección de voleibol. Algún día ganarán la Champions y yo podré contar esto en Telecinco. En un momento dado entramos en una zona de turbulencias, el avión empezó a perder mucha altura y empezaron a gritar todas como locas. Le hubiera encantado a unas cuantas personas que yo me sé.

El vuelo llegó con retraso y mi maleta tardó bastante en salir. En total, era 105 minutos más tarde de lo previsto y yo tenía que coger el AVE para Zaragoza, así que cogí un taxi que me llevara a la estación. El taxista ya entró con ganas de hablar porque unos italianos habían intentando meter en su taxi, él les decía que tenían que coger dos taxis y al final los mandó a paseo y me llevó a mí. Cuando decayó la conversación, observé que la música que sonaba era ¡Cradle of filth!. Mientras, él tamborileaba con los dedos en el volante. Poco después le dio vergüenza y bajó un poco el volumen. Era el momento de hacerle una pregunta que dejara claro que soy seguidor del metal desde hace muchos años, aunque conozco perfectamente la respuesta: "¿todavía tocan los Cradle?"

Deberíais haber visto cómo se le abrieron los ojos al encontrar a uno de los suyos. Subió el volumen a toda pastilla y empezó a contarme batallitas. Que cuando era joven llevaba pelo largo e iba de negro, pero aún así su mujer, fan de Eros Ramozzotti, se casó con él. Ahora de vez en cuando sigue yendo a conciertos con su cuñado, pero se gastan todo el dinero en bebida antes de entrar al recinto del concierto, y una vez dentro lo único que les queda es beber agua en el lavabo. Cuando le conté que vi a los Cradle en directo en Granada me dijo que sus padres son mis paisanos: "mi padre del Albaicín y mi madre de Guadix. Más granadinos no se puede ser". Luego echó mano a la caja de CDs, me leyó todos los que tenían y me puso a Dark Funeral, que son uno de los grupos más salvajes del black metal. Así, se hizo bastante corto la llegada a la estación de Sants, lugar de la amarga despedida. "¡Qué buenas birras nos echábamos tú y yo, escuchando buena música...!"

3 comentarios:

Alberto dijo...

Buenísimo lo del taxista, si es que entre los heavys existe una unión especial, pero lo menos que podías encontrar era un blackmetalero puro y duro!

Por cierto, qué tal el WCCI? Mucho calor?

A ver si nos volvemos a ver pronto gañan!!!

superfluo dijo...

Totalmente cierto la conexión heavy :)

Por el WCCI bien, la crónica mañana. Se te echó de menos entre los muchos asistentes de tu grupo ;)

Zel dijo...

Esta anécdota es brutal!! (nunca mejor dicho) me he reido mucho xD esto me recuerda ese gran capitulo de IT crowd en el que tb se menciona a este grupo xDDD