Normalmente soy una persona bastante antisocial que no habla con desconocidos (de pequeño, mis padres me enseñaron que era algo que no había que hacer). Sin embargo, y valga la redundancia, últimamente estoy desconocido.
El pasado sábado vine a Barcelona, donde estoy toda la semana (tras un fugaz paso por Zaragoza) de congreso. Cuando llegué a la cola de facturación en el aeropuerto Galileo Galilei de Pisa; vi a un montón (¿30?) de chicas adolescentes con la equipación del Barça. Me tocó sentado al lado de una de ellas y estuve hablando con ella, incluso en catalán (que es algo que me da bastante vergüenza). Me contó que son de la sección de voleibol. Algún día ganarán la Champions y yo podré contar esto en Telecinco. En un momento dado entramos en una zona de turbulencias, el avión empezó a perder mucha altura y empezaron a gritar todas como locas. Le hubiera encantado a unas cuantas personas que yo me sé.
El vuelo llegó con retraso y mi maleta tardó bastante en salir. En total, era 105 minutos más tarde de lo previsto y yo tenía que coger el AVE para Zaragoza, así que cogí un taxi que me llevara a la estación. El taxista ya entró con ganas de hablar porque unos italianos habían intentando meter en su taxi, él les decía que tenían que coger dos taxis y al final los mandó a paseo y me llevó a mí. Cuando decayó la conversación, observé que la música que sonaba era ¡Cradle of filth!. Mientras, él tamborileaba con los dedos en el volante. Poco después le dio vergüenza y bajó un poco el volumen. Era el momento de hacerle una pregunta que dejara claro que soy seguidor del metal desde hace muchos años, aunque conozco perfectamente la respuesta: "¿todavía tocan los Cradle?"
Deberíais haber visto cómo se le abrieron los ojos al encontrar a uno de los suyos. Subió el volumen a toda pastilla y empezó a contarme batallitas. Que cuando era joven llevaba pelo largo e iba de negro, pero aún así su mujer, fan de Eros Ramozzotti, se casó con él. Ahora de vez en cuando sigue yendo a conciertos con su cuñado, pero se gastan todo el dinero en bebida antes de entrar al recinto del concierto, y una vez dentro lo único que les queda es beber agua en el lavabo. Cuando le conté que vi a los Cradle en directo en Granada me dijo que sus padres son mis paisanos: "mi padre del Albaicín y mi madre de Guadix. Más granadinos no se puede ser". Luego echó mano a la caja de CDs, me leyó todos los que tenían y me puso a Dark Funeral, que son uno de los grupos más salvajes del black metal. Así, se hizo bastante corto la llegada a la estación de Sants, lugar de la amarga despedida. "¡Qué buenas birras nos echábamos tú y yo, escuchando buena música...!"
viernes, 23 de julio de 2010
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3 comentarios:
Buenísimo lo del taxista, si es que entre los heavys existe una unión especial, pero lo menos que podías encontrar era un blackmetalero puro y duro!
Por cierto, qué tal el WCCI? Mucho calor?
A ver si nos volvemos a ver pronto gañan!!!
Totalmente cierto la conexión heavy :)
Por el WCCI bien, la crónica mañana. Se te echó de menos entre los muchos asistentes de tu grupo ;)
Esta anécdota es brutal!! (nunca mejor dicho) me he reido mucho xD esto me recuerda ese gran capitulo de IT crowd en el que tb se menciona a este grupo xDDD
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