viernes, 30 de julio de 2010

La última visita

Por si teníamos pocos animales en casa, los tres últimos días hemos tenido un okapi. Me refiero a un viejo conocido que utilizaba ese nombre de guerra en Internet, asistente a la kedada italiana en la que conocí a Noe, paisano del Pelirrojo Chungo, y que comparte apellido con el Señor Perilla de Mosquetero. Nos vemos poco, pero siempre es un verdadero placer coincidir.

Anoche hubo una tensa conversación entre él y Carlotta, la única que se dejó ver allí. El primero en su condición de biólogo investigador y la segunda en su condición de vegetariana. Ganó por puntos el Okapi, dado que Carlotta es una contradicción con patas. Como ejemplos, "no como carne pero sí pescado porque soy capaz de mirarlos a los ojos y matarlos" (y, añado yo, come jamón) o "es muy diferente cuando yo mato mosquitos, porque han osado entrar en mi casa, de cuando tú sacrificas dos arañas de cada especie para estudiar su conservación".

El Okapi, mucho más observador que yo, vio una pegatina en la puerta de mi casa promoviendo un boicot a España debido a las corridas de toros. Adjunto una imagen que en realidad es un recorte de una fotografía antigua.

No al turismo en el país del sadismo

El Okapi venía haciendo escala hacia Zadar (Croacia), donde le han invitado a una boda que se celebra mañana. Zadar es una ciudad que fue italiana hasta la Segunda Guerra Mundial, y que en italiano se llama Zara. No quiero aburrir a los lectores con historia sobre el irredentismo italiano, pero recomiendo un enlace de partida para conocer un poco de historia. Según Ryanair, el tiempo estimado de vuelo es de ¡30 minutos! Y eso que una práctica habitual de Ryanair es que la hora de llegada es media hora más tarde de la hora real, para que si hay un pequeño retraso no se note y puedan decir que son la aerolínea más puntual, algo que personalmente pongo en duda.

Me estuvo contando que había estado viajando por Europa por cuestiones de trabajo y que llevaba la lluvia a todos los lugares a los que iba. Ayer yo tenía que trabajar, así que se fue de excursión. Por cierto, descubrió un paraíso poco conocido al que algún día tendré que ir, y cuyo nombre no diré para crear misterio y mantenerlo poco conocido. El caso es que en Pisa hubo una tormenta salvaje. Según el periódico, cayeron 3000 rayos en la costa entre Pisa y Livorno, y llovieron 50 metros cuadrados en Pisa. Un poco más al norte, en Carrara, cayeron 130 (es decir, en un día llovió casi lo mismo que llueve anualmente en Almería). Es decir, trajo la lluvia pero bien traída. Por suerte para él, estaba lo suficientemente lejos para no verse afectado y de hecho volvió quemado por el sol.

Debido a la tormenta, esta noche ha aumentado increíblemente el número de mosquitos en casa. Esta noche me desperté a las 4 de la mañana al ruido de unos golpes secos: era el Okapi que, harto de picaduras, había decidido ponerse a cazar.

2 comentarios:

Azalea dijo...

Hago una concision.
Cuando abrimos el paquete de jamon, la unica que no lo probo fue Carlota.

Es posible que en otras ocasiones lo haya comido delante tuyo, pero en esa ocasion que yo la vi no lo quiso.

superfluo dijo...

Vaya palabros decís lo de Pucela. Yo creía que había comido jamón, pero ella misma reconoce que está sintiendo muchas muchas ganas de comer carne, en concreto un kebap...