domingo, 4 de julio de 2010

El Palio de Siena

Anoche volvieron a España los andaluces que vinieron de visita, después de volver a vernos las noches del miércoles y del jueves, y viernes y sábado completos. Tuve que aguantar bastante cachondeo porque les previne de que Pisa era ciudad que a las 8 de la tarde estaba muerta y, para mi sorpresa y a pesar de haber terminado el junio pisano, por las noches la ciudad estaba animadas como no la he visto nunca.

Una de las noches nos encontramos de juerga a Carlotta y Bibbiana. Esta última parece lesbiana según Zel, pero nada más lejos de la realidad: llevo un montón de tiempo sin verla porque se ha echado un X (amante, rollo, novio...). De hecho me preguntó por mi pelado, que ya llevaba una semana. Al afortunado X lo conocí una noche cuando salía del cuarto de baño de mi casa y me saludó en español. Debía haberle contado que vivía con español y fue lo bastante simpático para usar las pocas palabras que debía saber.

El mejor día fue el viernes, cuando fuimos a Siena a ver la fiesta del Palio (que se celebra solamente dos días al año). Consiste en una carrera de caballos en la Piazza del Campo en la que compiten 10 de los 17 barrios (contrade) en los que se divide en el centro histórico (van rotando en cada edición). La ciudad está especialmente bonita porque cada contrada decora sus calles con su bandera, y hay un desfile en el que todas participan.


La plaza tiene una forma peculiar de concha que favorece la visibilidad de la carrera, y estaba totalmente abarrotada. Según la Wikipedia la plaza puede acoger 70.000 personas; no he encontrado referencias más fiables.

La parte mala es la larguisima espera. Entramos en la plaza a las 5, porque después es el desfile a lo largo del perímetro exterior y se supone que se no se puede entrar (no sabemos cómo hubo pero hubo gente que sí lo hizo). El caso es que esperamos 3 horas y media para 3 minutos que dura la carrera. La próxima vez lo organizaremos con atención y alquilaremos un palco. Además de los palcos, podéis ver en la foto los jinetes (cada uno con los colores de la contrada) poco antes de la salida.


Previamente nos compramos como souvenir unos pañuelos. La vendedora era una viejecita muy amable que nos dijo que iba a ganar la contrada de la Selva, como de hecho sucedió:

1 comentario:

Zel dijo...

La verdad es que vaya paliza toda la tarde allí con la solana eh... aunque moló, eso si,