23 de septiembre de 1998. España se enfrentaba a Rusia en el Nuevo Estadio Los Cármenes. Para que hubiera un buen ambiente en el estadio, a todos los asistentes nos regalaron una banderita de España. Una vez que el encuentro finalizó con victoria española, la bandera fue a parar al olvido del fondo de un armario. Diez años después, el pasado domingo, me acordé de su existencia y la saqué por primera vez de allí para que diera suerte y decorara el salón de la Señorita Amarilla, el punto de reunión para los últimos cuatro partidos de la Eurocopa. Allí compartimos muchos momentos estelares como la "emoción" que impidió a Jose ver los penalties contra Italia, y disfrutamos de un jamoncito que sólo Paco sabe cortar así. No hacía falta bandera porque hace tiempo sé que por fin la suerte está a favor, pero fue bonito que los asistentes dejaran constancia de ese momento histórico en ella (las firmas del Pelirrojo Chungo y de Paco han sido censuradas para seguridad de sus cuentas bancarias suizas).
"Y el único partido es el del equipo local"
(Reincidentes, La ciudad de los sueños)
sábado, 5 de julio de 2008
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