Parque Vigeland
Qué ver en Oslo (II). En el Nasjonalmuseet se expone el célebre cuadro de "El grito" de Munch, entre otras muchas obras que prácticamente pasamos por alto. Por supuesto, aprovechamos para hacernos nuestras fotos de rigor imitando el grito (en los exteriores del edificio). Después de un par de tranvías (líneas 11 y 12; imagino que es legal hacer transbordos) fuimos a ver las curiosas esculturas del Vigelandsparken. Ambas visitas son gratuitas.
El grito de Munch Azalea
Para el almuerzo descubrimos la baratísima cadena de establecimientos "7 eleven", y nos compramos unos perritos calientes y pan para los bocadillos. Después de haber pagado y todo, comprobé que no me habían dado ni cobrado el pan: probablemente entendieron que quería que además de una salchicha el perrito tuviera pan.
Parque Vigeland
Después fuimos a la estación. Efectivamente, el trayecto Oslo - Bergen fue inolvidable, pero por motivos diferentes a su belleza.
Todo pintaba bien cuando subimos a nuestra clase Komfort, con asientos más cómodos, café y té gratis, periódicos... Nos descalzamos como los autóctonos y nos dispusimos a disfrutar. Al poco tiempo comprobamos que no había aire acondicionado y hacía tanto calor que yo me estaba mareando. Un buen rato después anunciaron por megafonía que debido a la avería del aire nos devolverían el dinero de la reserva del asiento, y solamente entonces los noruegos exteriorizaron que tenían calor: antes habían estado disimulando como si no pasara nada aunque interiormente estaban sudando la gota gorda. No tardó mucho en sonar otro aviso por megafonía: teníamos que parar en una estación perdida durante unos 20-30 minutos para dar paso a otro tren. También anunciaron que había un problema en la vía y que unas estaciones más adelante tendríamos que bajarnos del tren, seguir en bus, y retomar el viaje en otro tren. Al menos nos dejaron salir de ese infierno con forma de vagón. Fuera, informamos de la situación a unos españoles preocupados porque no habían entendido nada. Nos contaron que iban a nuestro mismo albergue, al que tuvimos que llamar para informar de que llegaríamos tarde, pero nos dijeron que ya lo sabían porque tenían varios huéspedes en ese tren.
Al volver a subir al tren, la compañía nos había dejado en nuestros asientos unos refrescos como compensación. El resultado fue que acumulamos un retraso de una hora, así que se nos hizo de noche en la última parte del viaje y no pudimos disfrutarlo. Sin embargo, al día siguiente hicimos parte del viaje (hasta Myrdal) en sentido inverso y pudimos ver las vistas que nos perdimos. Mi conclusión es que el viaje es muy bonito, pero ni siquiera estoy seguro de que sea el viaje en tren más bonito de Noruega.
16:07 - 22:35, Tren Oslo - BergenUna vez en Bergen, fuimos al albergue, donde comprobamos con horror que solamente tienen una habitación con 63 camas, distribuidas en literas con 3 pisos de altura sin escaleras, además de muchos colchones en el suelo para los que no pillaron cama. Por supuesto, a los dos nos tocaron las literas del piso superior, y casi nos matamos para subir y para bajar hasta allí. Yo dormí bastante bien, Azalea no demasiado y asegura que de entre todas las personas allí metidas el único al que escuchó roncar fui yo.
El cuarto de las 63 literas
Intermission Hostel (**). Dicen que el albergue lo llevan voluntarios de alguna organización religiosa. Lo cierto es que tienen toque de queda (aunque siempre hay abierta una puerta para los fumadores) y está prohibido el alcohol, aunque yo creo que esto más bien tiene como intención evitar incidentes trepando hasta el tercer piso de las literas. Lógicamente, en un albergue se paga menos dinero y no se espera encontrar un hotel, pero el trato que se da a los huéspedes al meterlos en una única habitación me parece vejatorio e indigno. Y que haya solamente 3 duchas para todos y otros 3 inodoros me parece de chiste. Que somos personas, neng. Este albergue tiene competencia, pero el albergue de la HI se llena rápido y este albergue termina tan lleno que añaden colchones en el suelo. El agua caliente de las duchas dura 7 minutos; pasado este tiempo hay que salir y pulsar un botón para terminar otros 7 minutos. Bien situado al lado de la estación, hay wifi gratis, y el precio incluye la ropa de cama. El desayuno cuesta 30 NOK, pero nadie controla si quién está desayunando ha pagado o no, y tampoco vale demasiado la pena (cereales y café/té).Gastos
- Desayuno: 37,5 NOK
- Tranvía Oslo (2 viajes): 52 NOK
- Almuerzo: 37,5 NOK
- Pan: 17,5 NOK
- Albergue Bergen (2 noches con desayuno): 410 NOK



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2 comentarios:
Jorl! Dos cosas que tengo que comentar! Bueno, veo que os dejásteis por ver la Opéra, que bien es verdad que está un poco en Mordor, pero para mí es la atracción número 2 de Oslo (el 1 es el parque de las Estatuas :D)
Y lo segundo es que, de acuerdo a los noruegos de aquí, El Grito del museo nacional no es el original, que está en el museo Munch que sí es de pago.
La verdad es que es muy curioso ver la foto de la entrada, porque pasé por ahí hace dos días. Casualidad? No-lo-creo!
No sabía que la ópera fuera algo interesante hasta que tú me lo dijiste; no la mencionaban en ninguna de las guías que leí.
Parece ser que hay dos versiones de El grito, pero hasta donde yo sé ambas son originales.
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