lunes, 6 de septiembre de 2010

InterRail por Noruega: Día 17

Amanece chispeando, pero la lluvia no llegó a ser un problema en ningún momento del día. Después del opíparo desayuno, cargamos con nuestros bártulos a la estación de autobuses. Allí vimos por primera vez a una pareja de japoneses que harían el mismo recorrido que nosotros.
9:15 - 10:10, Autobús Stryn - Hellesylt
La primera parada fue Hellesylt, un pequeño pueblo sin mucho atractivo más que coger un ferry (que tiene descuento con el billete de InterRail) por el Geirangerfjord, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y para mí el fiordo más bonito del país.

Geirangerfjord

En el ferry tuvimos un pequeño incidente con unos turistas que nos robaron nuestros sitios. Azalea se estaba peleando con ellos y yo acudí a meter baza, pegando con la mochila a cuantos encontré en mi camino, que resultaron ser casualmente un grupo de españoles.
11:00 - 12:05, Ferry Hellesylt - Geiranger
Geiranger, por el contrario, es un sitio interesante. En la oficina de información turística nos vendieron un mapa con bastantes rutas cercanas de senderismo. Nuestra intención era subir al famoso mirador Flydalsjuvet (el púlpito), que no está señalizado en absoluto. Preguntamos si había autobuses, y nos dijeron que sólo había uno y que estaba lleno. Tuvimos que subir a pie (una hora de paseo) mientras veíamos pasar un montón de autobuses parcial o totalmente vacíos. Menos mal que, una vez más, había frambuesas en el camino e incluso un arbusto de fresas silvestres, minúsculas aunque exquisitas.

Una vez que llegamos a la altura de un hotel, vimos un mirador muy chulo, si bien Azalea se quejaba de que al ser un día nublado las fotos salieron un poco regulares. Pensamos que habíamos llegado a nuestro destino, porque aquello no parecía tan abrupto como para que pudiera haber un púlpito, y que debía estar en otro sitio. Una pareja de españoles nos preguntaron por el púlpito, que, según su información, debía estar a una hora más de camino. Entre unas cosas y otras, desistimos de nuestro empeño de buscarlo y nos lo perdimos. Bajamos dando un pequeño rodeo por una granja muy chula (ruta recomendada en la oficina) y volvimos a la oficina de turismo para saciar nuestra curiosidad. Llevamos al señor de allí tanto una postal del púlpito como el mapa y le dijimos que nos señalara dónde estaba. Y resultó que estaba justo al lado de dónde nos detuvimos, solamente un poquito más arriba del hotel. Un motivo para volver.

Vista desde el mirador

Llegamos con el tiempo justo de comernos unas hamburguesas con queso antes de que salieron nuestro autobús a Åndalsnes. Cuando llegó el autobús, nuestra conocida pareja de japonesas subieron como unos locos para coger los asientos 3 y 4, que son los mejores para hacer fotografías. El trayecto es bonito porque transcurre por "la carretera de las águilas", se mete en un ferry para cruzar el fiordo y después transcurre por "la carretera de los trolls" (Trollstigen), permitiendo bajar del autobús en todos estos lugares para hacer fotografías.

La carretera de las águilas comienza en Geiranger y cuando se llega arriba hay unas vistas increíbles del fiordo. Pedimos a nuestro amigo japonés que nos hiciera una foto y salió perfecta (recuerdo que Azalea, la dueña de la cámara, no consiguió hacer fotos buenas durante todo el día).

Cuando el autobús estaba esperando el ferry, vimos a una niña que se ganaba un dinero vendiendo frambuesas a los coches detenidos. Como decía Azalea, la niña inspiraba ternura. Golpeamos el cristal para llamar su atención, la niña miró y subió al autobús (no sé si lo hace rutinariamente o acudió a nuestra llamada). Allí hizo su agosto, porque prácticamente todos compramos frambuesas. Entre ellos, nuestros amigos japoneses, que no sabían que habíamos comprado y que nos ofrecieron.

La Trollstigen es una carretera llena de curvas realmente espectacular e indescriptible con palabras. Nuestro amigo japonés se pasó el viaje cambiando de un lado del autobús a otro para hacer las mejores fotografías, y todo el mundo se reía de él.

 Trollstigen
16:20 - 19:20, Autobús  Geiranger - Åndalsnes
 Trollstigen
El autobús tiene una parada junto al albergue de Åndalsnes, que está algo alejado del centro. Allí nos despedimos de los japoneses, que continuaban el viaje hasta Oslo. Después de cenar, pusimos una lavadora y una secadora (ambas son de pago). La ropa no salió seca, y volvimos a poner una segunda secadora. Como tampoco salió seca, decidimos tender la ropa y que se secara con el fresquito de la noche. Esta vez nos separaron y dormimos en dormitorios diferentes (el masculino y el femenino).
HI Åndalsnes Vandrerhjem (****).  Desayuno buffet incluido. Los dormitorios están separados por sexos. Tienen wifi gratis. Es el albergue más caro del viaje, aunque era algo más limpio y elegante, con un bonito salón con libros, TV, juegos... No se permite el uso de sacos de dormir. Lo peor fue que nos cobraron algo más de lo previsto sin que sepamos por qué (la factura era ininteligible), no ya por el dinero (20 NOK) sino por la arbitrariedad.
Gastos
  • Salchichas y ½ refresco: 12,5 NOK
  • Bus Stryn  - Hellesylt: 79 NOK
  • Ferry Hellesylt - Geiranger: 67 NOK
  • Mapa de Geiranger: 10 NOK
  • Almuerzo: 68 NOK
  • Bus Geiranger - Åndalsnes: 235 NOK
  • Frambuesas: 15 NOK
  • Albergue Åndalsnes (2 noches): 480,5 NOK
  • Lavadora y secadora: 25 NOK

No hay comentarios: