9:30 - 10:30, Autobús Stryn - Briksdalen
El glaciar a cierta distancia
Desde la parada de autobús hasta el glaciar propiamente dicho hay un paseo realmente hermoso de unos 3 kilómetros, pasando junto a una preciosa cascada que te deja mojado sí o sí. Por supuesto, el camino está lleno de frambuesas.
Paisaje de los alrededores
Junto al glaciar hay una zona que no se debe cruzar por seguridad. Es algo que no respeta absolutamente nadie, ni siquiera los padres con niños pequeños, hasta que algún día pase algo. Nosotros también lo cruzamos y pudimos tocar el hielo con nuestras propias manos.
El glaciar, a menos distancia
Es asombroso ver cómo se deshiela en pequeñas gotitas que forman un espectacular lago, y como caen rodando por la pendiente pequeños trozos de hielo. Eso sí, llevad un buen abrigo porque hace un frío de narices.
El lago glacial
La llegada a Briksdalen fue fácil, pero no así el regreso. A pesar de que aquello estaba lleno de turistas, los autobuses de vuelta se suprimen después del 14 de agosto. Cuando nos dimos cuenta, nos pusimos a buscar una solución junto a otra pareja de españoles en la misma situación. Ellos se volvieron con una trabajadora del hotel cuando terminó su turno de trabajo, y nosotros nos pusimos a hacer autostop. Me curré incluso un cartelito con el destino deseado que no pudimos utilizar del viento que hacía. Pararon un montón de coches para mostrarnos que no tenían sitio y, cuando empezábamos a desesperarnos, se detuvo una pareja de suizos, que nos llevaron hasta Stryn, que les pillaba de paso. Majísimos los dos y nos salvaron el pellejo, pero fue una situación rara por los silencios incómodos cuando ya no se sabe de qué hablar.
Gastos
- Bus Stryn - Jostedalbreen: 63 NOK
- Refrescos: 17,5 NOK





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