viernes, 10 de septiembre de 2010

InterRail por Noruega: Día 21

Nuestra idea era hacer el check-out en el albergue, hacer el check-in en la rorbu, dejar la mochila, e irnos a recorrer las Lofoten. Ninguna de las dos cosas fue trivial. La recepción del albergue estaba cerrada, así que llamamos por teléfono. Por la voz, yo diría que nos respondió el encargado del museo, y nos dijo que dejáramos sencillamente la llave en la habitación. Esta fue por cierto la cuarta llamada telefónica internacional que tuvimos que hacer (no reflejado en los gastos porque pagó Azalea).

Como era bastante temprano, la rorbu todavía no estaba disponible; pero la propietaria, majísima ella, nos invitó a pasar a dejar el equipaje en su casa y a desayunar en su cocina. "Yo no os miraré, me quedaré en el salón haciendo punto" - nos dijo. Cuando hubimos terminado nos preguntó si no nos importaría cambiar la cabaña con una "gente muy sucia" (mientras hacia gesto de melenudos) que estaba allí. Querían quedarse otra noche más, y nos ofreció quedarnos en otro sitio, pero dijimos que no por tener verdadero interés en la rorbu.

Lo primero que hicimos fue ir a ver la playa de Ramberg que, la verdad, nos decepcionó. Debimos pillarla después de alguna tormenta porque la arena estaba  muy sucia, llena de algas, y el agua no tenía un color bonito.

 Playa de Ramberg

Sin embargo, me sirvió para cumplir mi objetivo de bañarme en el Círculo Polar Ártico. El agua estaba lo suficientemente fría como para causar dolor, pero era un reto personal.

  Baño en el Círculo Polar Ártico
9:00 - 9:55, Autobús  Å - Ramberg
A continuación fuimos a Reine, considerado como el pueblo más bonito de Noruega. La verdad es que es bonito porque está situado a orillas de un fiordo, el Reinefjord, en un entorno natural estupendo.
11:20 - 12:00, Autobús  Ramberg - Reine
Reine

Mientras dábamos un paseo por las orillas del fiordo, vimos en las rocas del agua algo que llamó nuestra atención y decidimos acercarnos a ver lo que era. Parecían ser cangrejitos blancos, pero eran unas pequeñas caracolas. La cuestión es que mientras me acercaba a ellas, resbalé y mis pies terminaron dentro del fiordo. A lo largo de todo el viaje teníamos una broma privada que consistía en que yo amenazaba con tirarme al fiordo si no se hacía lo que yo quería, así que fue bastante gracioso para Azalea ver cómo cumplí mis amenazas.

Después de ver el pueblo, hicimos un pequeño viaje circular en barco por el fiordo. Fue muy curioso ver cómo el piloto del barco es el encargado de llevar al correo a los habitantes de aquellos estratégicos lugares. El barquito es muy pequeño y va muy rápido; hace demasiado frío y uno termina chorreando por el agua que salpica agua y cae hacia el interior. Es tan pequeño que en una de las paradas dejó un montón de gente fuera, y no tengo ni idea de cómo saldrían de aquel lugar abandonado, porque que yo sepa no había más viajes durante el día.

 Reine
15:00 - 16:00, Barco Reinefjord
Posteriormente, decidimos que era hora de volver a Å y hacer alguna excursión. Intentamos bajarnos en la parada anterior a la estación de autobuses de Å, que era más cercana a nuestro alojamiento, pero nos pasamos de listos y nos bajamos en el pueblo anterior (Tind), debiendo continuar nuestro viaje a pie. Para más inri, durante la marcha nos cruzamos al conductor de autobús que volvía en sentido contrario y que nos miró de un modo un poco raro.
17:05 - 17:25, Autobús  Reine - Å
Recogimos las mochilas, las dejamos en la rorbu, hicimos una ronda de reconocimiento y nos fuimos de excursión con la finalidad de coger arándanos como las francesas. Dimos un paseo junto al lago de Å y, después de mucho mirar porque no conocíamos el aspecto de la planta, encontramos arándanos. Creo que también había arándonos rojos y grosellas negras, pero no las cogimos. La mala noticia es que no encontramos frambuesas. También vimos a unas chicas que estaban acampando allí, una de las cuales se estaba bañando desnuda en el lago.
Å-Vagen Rorbuer (*****).  Es uno de las diversas empresas que se dedican a alquilar rorbus en Å. Los encargados son muy atentos tanto antes de la llegada (al correo electrónico) como durante la estancia. Si pueden, se ofrecen a llevarte en coche al puerto de Moskenes. Dicen que a veces invitan a gofres caseros (a nosotros no). La rorbu goza de varias comodidades, pero no hay ropa de cama (se alquila a parte). Es una experiencia que recomiendo totalmente. El precio depende de la cabaña: la nuestra era de 4 persona y costaba 1000 NOK por noche; como éramos solamente 2 personas nos lo dejaron en 800 NOK. No aceptan tarjeta de crédito.
Cajeros en las Lofoten. Las Lofoten son un lugar con pocos habitantes donde es difícil encontrar cualquier cosa. En particular, no existen cajeros automáticos en Å, lo que puede ser un problema porque algunos alojamientos no admiten tarjeta. Sí existen cajeros por ejemplo en Ramberg y Reine.
Gastos
  • Rorbu Å: 800 NOK (invito yo y pago el 100% del importe)
  • Bus Å - Ramberg: 37 NOK
  • Bus Ramberg - Reine: 29 NOK
  • Barco Reinefjord: 120 NOK
  • ½ refresco: 13,5 NOK
  • Café: 20 NOK
  • Bus Reine - Å: 19 NOK

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